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Alemania se ha puesto oficialmente a la cabeza de la carrera mundial para convertirse en “el número uno del mundo en tecnologías de hidrógeno”, promoviendo hidrogeno basado solo en energías renovables en lugar del hidrógeno de combustible fósil, que es el que actualmente domina en esta industria. Después de medio año de debates interministeriales, el gobierno de Berlín ha adoptado hoy, finalmente, su estrategia nacional de hidrógeno, con inversiones previstas de al menos 9.000 millones de euros.

Gobiernos y empresas de todo el mundo tienen muchas esperanzas en el hidrógeno como combustible alternativo para sectores difíciles de descarbonizar, como la industria y el transporte marítimo. Sin embargo, la transición limpia se ve frenada por los combustibles fósiles, que dominan hasta el 99% de la producción actual de este vector energético.

Alemania quiere cambiar esta situación y con la nueva estrategia aprobada hoy, pretende asegurar un crecimiento prometedor y un mercado de exportación de hidrógeno verde, crear cadenas de valor nacionales y cientos de miles de puestos de trabajo para mediados de siglo, al tiempo que descarboniza su economía. El gobierno de Berlín está convencido, además, de que el creciente potencial del hidrógeno “puede ayudar a manejar los efectos de la pandemia del coronavirus”.

Estos son dos de los elementos clave de la estrategia: El gobierno alemán reconoce que “sólo el hidrógeno producido a partir de energías renovables es sostenible a largo plazo” y por lo tanto esta es la área prioritaria de inversión; y quiere contar con 10 GW de capacidad de electrólisis doméstica para el hidrógeno verde fabricado en Alemania para 2040 a más tardar; la mitad para 2030, incluida la capacidad adicional de generación de energía renovable necesaria.

En cuanto a usos, la prioridad es objetivo es emplear el hidrógeno en el transporte marítimo, la aviación, el transporte de mercancías pesadas y la industria (empezando por las industrias siderúrgica y química). Estos sectores serán los primeros en beneficiarse de los incentivos de mercado para hacer competitivo el hidrógeno verde, como las licitaciones de capacidades y cuotas de electrolizadores (7.000 millones de euros del paquete de recuperación).

Oportunidad para Europa
No obstante, la mayor parte de la demanda de hidrógeno verde en Alemania tendrá que ser importada. La estrategia nombra específicamente a los países de la Unión Europea en torno al Mar del Norte y el Mar Báltico y en el sur de Europa como posibles proveedores, pero también a las asociaciones energéticas con los países en desarrollo (2.000 millones de euros del paquete de recuperación).

España tiene en marcha una consulta pública en su afán por convertirse en un importante exportador de hidrógeno verde. Portugal también ha anunciado que va a presentar una estrategia nacional, y otros países de la UE lo harán en breve. Los Países Bajos, por su parte, publicaron en marzo su visión de utilizar su “posición de partida única” para importar hidrógeno verde de países con gran potencial de energía solar y exportarlo a las industrias del noroeste de Europa.

En cuanto al “hidrógeno azul”, basado en gas fósil con CAC, dado que estará disponible en el mercado, la estrategia alemana señala que su uso será tolerado durante un período de transición.

Felix Heilmann, Investigador del think tank en clima E3G, reconoce el esfuerzo del gobierno alemán con esta nueva estrategia:  “muestra que uno de los mayores consumidores de gas fósil del mundo se está preparando para un futuro sin él”, afirma.  Pero advierte contra depositar demasiadas esperanzas en el hidrógeno para la descarbonización: “Las largas negociaciones en el seno del gobierno sobre el potencial de la producción de hidrógeno verde en Alemania ilustran las dificultades a las que se enfrentarán los países que depositan demasiadas esperanzas en el hidrógeno. Para evitar estos problemas, los países deben resolver los problemas de descarbonización con la mirada puesta en todo el sistema energético y también impulsar el potencial de otras soluciones, como la electrificación y la eficiencia”.

También Constantin Zerger, jefe de Política Energética y Climática de Environmental Action Germany (DUH) cree que “el hidrógeno verde será un recurso escaso y no se utilizará en sectores que tengan alternativas de descarbonización a mano. Esto va para los coches y la calefacción de los edificios en particular”. En este sentido, critica que la estrategia alemana de hidrógeno quiera introducir el hidrógeno en ambos sectores. “Es algo definitivamente erróneo, el hidrógeno verde y sus derivados se necesitarán sobre todo para la industria, la aviación y la navegación”, afirma.  Zerger pide, además, al gobierno que detenga todos los planes de nuevas terminales de GNL en el Mar del Norte. “Estas terminales no pueden ser usadas para el hidrógeno y empeorarán las actuales dependencias del gas fósil”, asegura el experto.

El gas natural (también llamado gas fósil) cubre actualmente casi una cuarta parte del consumo de energía primaria de Alemania. Para alcanzar la neutralidad climática tendrá que ser reemplazado por fuentes de energía limpia, lo que significa una eliminación gradual de este combustible para 2050. Sin embargo, el Estado está financiando nuevas infraestructuras gasistas como las terminales de gas natural licuado (GNL) propuestas en Brunsbüttel, Wilhelmshaven y Stade.

 

 

Fuente: Energias renovables