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A estas compañías españolas, la ecuación les ha salido redonda: no solo están ahorrando dinero, sino que además han conseguido ejecutar un modelo de producción mucho más sostenible

Unai Ibarzabal, director general de la cooperativa vasca Harakai-Urkaiko, está más que satisfecho. Su compañía no solo está ahorrando dinero, sino que además está contribuyendo a un uso mucho más limpio de la energía.

Él mismo nos cuenta los motivos del optimismo: “Gestionamos un matadero, que es bastante intensivo en energía eléctrica, y vimos dos factores importantes. Por un lado, que el precio de la energía eléctrica en los últimos 7-10 años está subiendo una barbaridad y eso nos supone muchos costes, así que estuvimos viendo alternativas. Por otro lado, teníamos una preocupación social y queríamos usar energías renovables, así que vimos bastantes opciones y la que más nos convenció fue la fotovoltaica”.

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Dicho y hecho: Harakai-Urkaiko decidió instalar 125 kilovatios en sus instalaciones. “Tenemos un consumo de 1,07 millones de kilovatios, así que en una de las instalaciones tenemos un 40% de autoconsumo y en otra un 10%”. Los resultados no solo se notan ahora, sino que también se seguirán notando en el futuro: “Amortizaremos la inversión en ocho años y a partir de ahí todo será ahorro, ya que las placas estarán generando energía más de 25 años”.

Quien tiene una experiencia muy similar es Josep Vento Morales, ‘chief operations officer’ de Quimi Romar, una empresa valenciana dedicada al desarrollo, producción y distribución de productos de droguería, perfumería y cosmética: “Las subidas del mercado eléctrico nos hicieron ver que, aunque nuestra producción crecía un 12% cada año, no teníamos la potencia necesaria y nuestra energía nos ocasionaba un sobrecoste”.

“Amortizaremos la inversión en ocho años y a partir de ahí todo será ahorro, ya que las placas estarán generando energía más de 25 años”

Así pues, hace dos años, empezaron a sopesar la posibilidad de emplear energía fotovoltaica, una decisión que se aceleró con la normativa actual en España y que ya se nota en la factura energética: “Vamos a ahorrar entre 110.000 y 120.000 euros al año”. Quimi Romar y Harakai-Urkaiko son dos ejemplos de un nutrido grupo de empresas que, merced al uso de energía fotovoltaica, están ahorrando millones de euros anuales y evitando la producción de cientos de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Vento no tiene dudas: “A cualquier empresa que esté pensándose usar la fotovoltaica le diría que, al menos, se lo plantee. En nuestro caso, la inversión está mereciendo la pena, y a muchas otras empresas también puede merecérsela”.

La empresa vasca Harakai-Urkaiko ha instalado 125 kilovatios en su planta.
La empresa vasca Harakai-Urkaiko ha instalado 125 kilovatios en su planta.

El despegue de la fotovoltaica

La apuesta de estas empresas por la fotovoltaica va en consonancia con el crecimiento de este tipo de energía. Así lo demuestra la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que, en un informe reciente, asegura que la energía fotovoltaica tendrá un gran despegue entre 2019 y 2024, cinco años en los que prevé que la capacidad total de las renovables del mundo crezca un 50% y que la mayor parte de este aumento —hasta un 60%— lo acapare la solar fotovoltaica.

Así mismo, la AIE vaticina un salto de las renovables en el mercado internacional, ya que actualmente suponen el 26% de la generación mundial de electricidad y en 2024 llegarán hasta el 30%. Este crecimiento se asentará en buena parte en el autoconsumo y la generación distribuida, que concentrarán la mitad del aumento global.

Por otro lado, la generación distribuida concentrará casi la mitad del crecimiento mundial del mercado de la energía fotovoltaica en los próximos cinco años, pero su mayor impulso no estará en el uso en viviendas, sino en industrias y comercios, que concentrarán hasta el 75% de las nuevas instalaciones hasta 2024.

En lo que se refiere a nuestro país, la normativa sigue la estela de la Unión Europea, que lleva años legislando a favor de las energías renovables para subir el objetivo de su cuota de implantación en 2030 de un 17% a un 32%, pudiendo alcanzar hasta el 40 o 45% y poder así cumplir con el Acuerdo de París de 2015. Esto abre nuevas oportunidades para las energías renovables en general y para las aplicaciones industriales en particular.

Energía solar para empresas industriales

Dentro de esta tendencia, la empresa española Powen cuenta con un servicio de venta de energía basado en el autoconsumo que no requiere inversión inicial y que ofrece ahorros del 25% sobre el coste de la energía actual. En este sentido, la ‘startup’ ofrece a compañías del ámbito comercial e industrial su producto para llevar el autoconsumo a toda España.

Según la empresa española, la adopción de la energía solar fotovoltaica implica tres ventajas principales para los clientes que apuesten por esta alternativa:

  1. Menor coste de producción, mayor competitividad.

  2. Compromiso con la sostenibilidad.

  3. Mejora de la imagen de marca.

En esta oferta, es esencial el contrato de compraventa de energía o ‘power purchase agreement’ (PPA), un contrato por el que el consumidor accede a energía limpia a un precio fijo, establecido a largo plazo y conocido de antemano para evitar la incertidumbre del futuro del mercado eléctrico. Además, no requiere ningún tipo de inversión inicial y le permitirá disfrutar de un ahorro de más de un 20% de descuento en el precio final de la energía.

RMD, industria de reciclaje líder en el ámbito internacional, ya se ha sumado a esta opción de contrato para el suministro de energía eléctrica procedente de una planta fotovoltaica de autoconsumo a través de la solución PPA de autoconsumo con Powen.

Según Remigio Abad, director general de Powen, “la figura del PPA de autoconsumo permite no solo una eficiente gestión de los costes, por estar el precio pactado de antemano, sino también un ahorro motivado por el descuento en la factura de la luz desde que la instalación está operativa, así como la mejora de los índices de sostenibilidad medioambiental y la revalorización del propio activo inmobiliario”.

Fuente: Elconfidencial