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La petrolera británica traspasa la totalidad de su filial de almacenamiento residencial y plantas virtuales para concentrarse en activos de mayor rentabilidad.

La corporación petrolera Shell ha concluido formalmente la desinversión de sonnen, su filial especializada en almacenamiento de baterías residenciales y desarrollo de plantas de energía virtuales. La operación transfiere la propiedad integral de la firma alemana a TIVEN, una oficina de gestión patrimonial internacional asesorada por AURELIUS WaterRise. Aunque los términos financieros no se han hecho públicos de forma oficial, el proceso responde a una estrategia destinada a optimizar el portafolio corporativo y priorizar áreas con mayor margen operativo.

La reestructuración de TIVEN en el sector energético

A este respecto, voceros de la multinacional confirmaron la finalización del traspaso societario, resaltando que el nuevo propietario cuenta con la capacidad operativa necesaria para impulsar la expansión de la empresa de almacenamiento. La transacción culmina un periodo de búsqueda de compradores iniciado formalmente hacia finales de 2023, momento en que la entidad cotizaba entre 1.350 y 1.800 millones de euros.

Por un lado, la relación entre ambas entidades comenzó en 2018 mediante una inversión inicial de 60 millones de euros, la cual antecedió a la adquisición total completada en 2019. Durante dicha etapa, la empresa alemana ostentaba una posición dominante en el mercado doméstico de almacenamiento energético en Europa, sirviendo como pieza clave en la integración de recursos distribuidos dentro de la división de bajas emisiones del grupo petrolero.

La trayectoria operativa de sonnen bajo la gestión de Shell

El desarrollo de plantas de energía virtuales representó el pilar central de su penetración en mercados internacionales como Estados Unidos. Tras lanzar su modelo operativo pionero en Alemania, la compañía desplegó infraestructuras de agregación de recursos distribuidos en el estado de Utah, consolidando un modelo de negocio orientado a la estabilidad de la red eléctrica mediante tecnología residencial.

Por otro lado, la adquisición por parte de TIVEN, vehículo inversor liderado por Gert Purkert, posiciona a AURELIUS WaterRise como entidad asesora de las operaciones futuras. Dicha reestructuración refleja la tendencia actual de grandes corporaciones de hidrocarburos, las cuales buscan replegarse hacia actividades comerciales donde poseen capacidades diferenciadas, como el comercio de energía respaldado por activos tangibles.

Así mismo, el ajuste de la cartera de inversiones permite a las partes involucradas adaptar sus prioridades estratégicas frente a las volatilidades del mercado eléctrico internacional. La transición directiva asegura la continuidad operativa de las soluciones de almacenamiento residencial, mientras Shell concentra su capital en proyectos con un retorno financiero más acelerado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: inspenet