Con el consumo de gas en 67 millones de m³ diarios —un 23% más que en 2025— las distribuidoras limitaron el despacho a contratos interrumpibles. Taxistas, remiseros y usuarios de GNC ya sienten el impacto.

El invierno llegó antes de tiempo al sistema de gas natural argentino. Desde principios de la última semana de mayo y de forma continua hasta estos días de junio, las distribuidoras de gas —Metrogas, Naturgy, Camuzzi y Distribuidora de Gas Cuyana— activaron los protocolos de restricción al suministro para los usuarios con contratos interrumpibles, entre los que se encuentran numerosas industrias y las estaciones de servicio con expendio de GNC. La causa es el fuerte salto de la demanda residencial: según datos del ENARGAS, el consumo prioritario ya alcanza los 67 millones de metros cúbicos diarios, cifra un 23% superior a los 54,3 millones registrados en la misma semana de 2025.
Las restricciones impactan de lleno en el sector de GNC. Las estaciones que operan bajo contratos interrumpibles —más económicos pero con cláusula de corte ante alta demanda— quedaron sin suministro durante las horas pico de frío en múltiples ciudades. En La Plata, Berisso y Ensenada, el corte fue total para las estaciones con ese tipo de contrato; solo un puñado de puntos con contratos especiales mantuvo la operación con cupos diarios asignados. En Mendoza, la situación se replicó en el Gran Mendoza. En el interior bonaerense, el corredor de la Ruta 2 también registró cortes parciales. Taxistas y remiseros, que dependen del GNC para sostener su rentabilidad, fueron los más afectados.
Detrás de la crisis del GNC hay un problema que el sector energético viene señalando desde hace meses: las marchas y contramarchas en la política de importación de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir los faltantes de invierno. El Gobierno intentó delegar en el sector privado la licitación de los cargamentos de GNL para la temporada 2026. Cuando las ofertas llegaron al doble del costo histórico —reflejando el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios del gas global— el Ministerio de Economía canceló la licitación y volvió al esquema estatal. Enarsa terminó comprando 11 cargamentos que llegaron en mayo y ya licitó otros nueve para junio. Pero el proceso llegó tarde: el invierno arrancó antes de que todo el gas importado estuviera disponible.
El ENARGAS, a cargo del proceso regulatorio, emitió la Resolución 409/2026 para instrumentar la reasignación de capacidad de transporte durante el período crítico invernal, definido entre fines de junio y agosto. La funcionaria a cargo del organismo reconoció que persisten ‘limitaciones estructurales en la red de transporte de gas natural’ y que algunas regiones continuarán expuestas a dificultades operativas hasta que concluyan las obras de ampliación de los sistemas troncales. ‘Hay un déficit de infraestructura y hay que administrar lo que uno tiene’, admitió ante medios especializados.
Desde la Cámara de Expendedores de GNC, el reclamo tiene dos dimensiones. La primera es inmediata: piden que las distribuidoras informen con al menos seis horas de anticipación los cortes programados, para que los titulares de las estaciones puedan avisar a sus clientes y evitar colas y conflictos. La segunda es estructural: insisten en que el Gobierno debe retomar la planificación de largo plazo de las importaciones de GNL en lugar de delegar esa responsabilidad en el sector privado, que respondió con precios de mercado en un contexto de altísima volatilidad internacional.
El problema tiene implicancias económicas directas para los conductores que eligieron el GNC como combustible de ahorro. Con la nafta súper de YPF superando los $2.000 el litro y el m³ de GNC aún por debajo de los $800 en muchas estaciones, la diferencia de costo es determinante para taxistas, remiseros y conductores frecuentes. Cada hora que una estación no puede despachar GNC, sus clientes deben recurrir a la nafta o al gasoil, con un costo operativo que en algunos casos triplica el del gas natural.
El calendario del invierno anticipa que lo peor está por venir. Julio y agosto son históricamente los meses de mayor demanda, con picos que pueden superar los 100 millones de metros cúbicos diarios en todo el sistema. Los nueve cargamentos de GNL que Enarsa licitó para junio deberán regasificarse en el puerto de Escobar para aportar caudal adicional al sistema. Hasta que esa inyección esté disponible, las restricciones en los puntos de carga de GNC seguirán siendo la realidad cotidiana de muchas estaciones de servicio en el país.
Fuente: La Política Online