El cambio se debe principalmente a que los compradores jóvenes no quieren hablar con nadie y prefieren hacer toda la gestión de servicio en la gasolinera.
Además, dijo Ariel Dovek, muchas estaciones de servicio tienen que cerrar en la noche por los costos o por un tema de seguridad en regiones específicas y, de esta manera, no necesitan cerrar.
El directivo mencionó que el cambio en la modalidad de las bombas de gasolina no implica que los despachadores pierdan su empleo, sino que se convierten en vendedores de otros productos, como aditivos o productos para los autos.
Listos para la transición energética
Ariel Dovek mencionó que el cambio de autos de gasolina a eléctricos es muy gradual en países como Brasil, Argentina o México, pero hay naciones como Perú y Colombia, que tienen una gran relación comercial con China, donde la presencia de autos eléctricos crece aceleradamente.
En México, el especialista comentó que debido a las inversiones que realizó el gobierno federal en la construcción de la Refinería Olmeca, así como en la rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación, no existe un incentivo real para que se acelere la transición hacia autos eléctricos; sin embargo, las tendencias del mercado apuntan a la diversificación.
“Hay que diversificarse. Hay que adaptarse a la realidad y a lo que viene. Nosotros no vamos a torcer al mercado de las tendencias. Justamente nos adaptamos a eso”, comentó el directivo.
En cualquiera de estos panoramas, el directivo de Gilbarco aseguró que ya cuentan con soluciones que permiten que las estaciones de servicio diversifiquen su oferta energética.
Dijo que en este sentido, Gilbarco Veeder-Root cuenta con cargadores de alta velocidad que permiten que los autos obtengan una carga de 80% a 90% en un lapso de 10 a 15 minutos.