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Se trata de un incremento parcial que el Gobierno viene implementando para mitigar el impacto de las actualizaciones mensuales en el bolsillo de los usuarios

El Gobierno aumentó los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono (ICL y CO₂), los cuales se trasladarán en febrero a los valores de la nafta y el gasoil que los usuarios encuentren en las estaciones de servicio.

De acuerdo con un informe, el Gobierno optó en 2025 por evitar incrementos bruscos en los precios de los combustibles al aplazar parcialmente la actualización del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. Esta política implicó para el Estado una pérdida de ingresos por USD 2.326 millones, buscando de esta manera atenuar el impacto fiscal en los surtidores, aunque acentuó la diferencia entre el monto legal del tributo y lo efectivamente recaudado.

La decisión se tradujo en que la actualización integral del impuesto fue postergada de manera sistemática durante el año. La última actualización, que tuvo lugar en diciembre, representó una disminución de recaudación de USD 173 millones solo en ese mes, de acuerdo al dato de la consultora Economía y Energía (EyE). La suma anual refleja la magnitud de los recursos resignados para evitar una mayor presión sobre los precios finales de los combustibles.

El mecanismo previsto por ley establece que los valores deben ajustarse trimestralmente según la variación del Índice de Precios al Consumidor nacional. Pese a esa disposición, el Ejecutivo optó por suspender varias veces este ajuste automático, autorizando solo incrementos parciales y trasladando el resto de los aumentos a instancias futuras.

Fuente: infobae