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En los últimos años, Mendoza multiplicó por 10 su producción que puede alcanzar los 5.000 kilogramos por hectárea.

La producción de pistacho en Argentina no para de crecer, al ritmo de la demanda internacional de países como Irán, Turquía, Siria y sobre todo de Estados Unidos, donde el denominado nuevo “oro verde” es furor en la gastronomía.

En la actualidad, Argentina cuenta con más de 3.000 hectáreas cultivadas de este fruto seco. En los últimos años, la región cuyana triplicó su producción, con San Juan como principal productor. Sin embargo, la provincia de Mendoza apostó fuerte por este cultivo, que se multiplicó por 10.
Según el último censo de frutos secos realizado en 2021 por el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) San Juan tenía 2.463 hectáreas cultivadas; Mendoza, 376 y La Rioja, 200 hectáreas.

El impacto fuerte en el mercado recién podrá advertirse en los próximos cinco años, ya que la planta necesita alrededor de 10 años para alcanzar su etapa de maduración y dar frutos. La producción puede alcanzar los 5.000 kilogramos por hectárea, mientras que los valores de comercialización rondan los $1800 (US$14) el kilo de pistacho con cáscara salado y tostado y los $2600 (US$20), pelados.

“El pistacho es el futuro de la agricultura en zonas áridas. En Mendoza se cultiva cada vez más, porque donde crece el olivo, crecen los pistachos”, indicaron desde el Ministerio de Economía de la provincia, según una nota publicada en La Nación.

“El pistacho está tomando gran importancia en Mendoza en los últimos tiempos, ya que nuestra provincia cumple con todas las exigencias climáticas para su cultivo. En solo cinco años la superficie ha aumentado de 30 a 350 hectáreas. Esto sucede porque es un cultivo muy demandado en todo el mundo y no hay producción actual que cumpla con esa demanda”, indicó a ese medio Sebastián Halpern, CEO de Masteragua.

Además de rico, el pistacho tiene múltiples beneficios para la salud. Contiene hierro, vitamina E, B2 y B6, así como también calcio, magnesio, potasio, fibra y antioxidantes. Además, posee aceites buenos, con lo que se convierte en un arma para la lucha contra el colesterol.

 

Fuente: Ambito