z.system
El INDEC confirmó esta semana que en mayo Argentina exportó u$s 1.745 millones en combustibles y energía, un récord histórico que implicó un salto interanual del 167% y dejó un superávit energético de u$s 1.543 millones.

Un hito histórico en el comercio exterior argentino sacudió esta semana los análisis económicos del país: por primera vez desde que existen registros del INDEC, el petróleo crudo se coronó como el principal producto de exportación de Argentina, desplazando a la soja y sus derivados, que durante décadas dominaron la canasta exportadora. El dato surge del Intercambio Comercial Argentino (ICA) de mayo de 2026, publicado el jueves 19 de junio, que registró exportaciones totales récord de 9.537 millones de dólares, un salto del 34,4% interanual. Dentro de ese total, el rubro Combustibles y Energía fue el más dinámico, con exportaciones de 1.745 millones de dólares, una suba de 167,1% respecto al mismo mes del año anterior.

El petróleo crudo fue el motor de ese salto. Sus exportaciones se triplicaron en términos interanuales y alcanzaron los 1.172 millones de dólares, contra 278 millones en mayo de 2025, una diferencia de casi 900 millones de dólares en un solo mes. Las exportaciones de propano crecieron 278%, las de butano 87% y las de naftas 32%. El resultado fue un superávit de la balanza comercial energética de 1.543 millones de dólares, el mayor de toda la serie histórica, según confirmó el propio Ministerio de Economía a través de sus redes sociales: ‘Más energía, más crecimiento para el país’, celebró la cartera que conduce Luis Caputo.

La explicación del récord tiene más que ver con la inversión en Vaca Muerta que con la coyuntura del mercado internacional. Si bien los precios del crudo subieron 49,9% interanual por el impacto del conflicto en Medio Oriente, las cantidades exportadas crecieron 78,5%, lo que indica que el aumento de los volúmenes físicos despachados explica más que la suba de precios. ‘No es solo Ormuz’, tituló Bloomberg Línea su análisis del dato: lo que está cambiando en Argentina es estructural, con la formación neuquina pasando de ser una historia de oferta doméstica a una plataforma de exportación de escala mundial.

La otra cara del mismo fenómeno está en las importaciones: las compras externas de Combustibles y Lubricantes cayeron 32,9% interanual, hasta apenas 202 millones de dólares. En términos concretos, Argentina pasó de ser un importador neto de energía —con facturas de divisas de miles de millones de dólares por año que pesaban sobre las reservas del Banco Central— a ser un exportador neto con un saldo positivo que retroalimenta el programa económico del Gobierno de Milei.

El resultado de mayo elevó el superávit comercial total del mes a 3.504 millones de dólares, el más alto desde hace más de dos décadas y el vigésimo noveno consecutivo. En el acumulado enero-mayo, las exportaciones totales sumaron 40.359 millones de dólares, un 24,3% más que en el mismo período de 2025. Las exportaciones energéticas del período sumaron 6.182 millones, un 44,7% más que en los primeros cinco meses del año anterior. La consultora Abeceb proyecta que Argentina cerrará 2026 con exportaciones cercanas a los 100.000 millones de dólares, lo que supondría un récord histórico absoluto para el país.

La transformación del sector energético de ‘aspiradora de dólares a generador de divisas’, como lo define el Gobierno, tiene implicancias que van más allá de los números comerciales. Para el Banco Central, el flujo de divisas proveniente de las exportaciones petroleras es un factor clave para sostener las reservas internacionales y el esquema cambiario. Para las provincias productoras —principalmente Neuquén—, la expansión de Vaca Muerta se traduce en regalías récord que financian obra pública, salud y educación a un ritmo sin precedentes.

Para las estaciones de servicio, el cambio de perfil energético del país tiene una lectura particular. La reducción de importaciones de combustibles implica que las refinerías locales tienen mayor disponibilidad de materia prima nacional, lo que en el mediano plazo debería traducirse en mayor estabilidad en el abastecimiento. La presión sobre los precios en surtidor seguirá atada a la cotización internacional del Brent —que desde el acuerdo EEUU-Irán bajó hacia los 78 dólares—, pero el hecho de que Argentina produzca más crudo del que consume empieza a crear las condiciones para que el debate sobre el precio interno gire en torno a la recuperación de competitividad, más que al déficit de abastecimiento.

Fuente: Ámbito Financiero