
El Gobierno nacional avanzó en la resolución de controversias contractuales que se arrastraban desde hace años y que habían paralizado el desarrollo de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz. La decisión fue tomada durante una reunión de directorio de Energía Argentina S.A. (Enarsa), donde se acordó encauzar los conflictos con las empresas contratistas para permitir la reanudación del proyecto.
El entendimiento alcanzado busca ordenar un esquema de reclamos que se había acumulado durante distintos períodos de la obra y que terminó frenando el avance del complejo hidroeléctrico en la provincia de Santa Cruz.
Dentro del proyecto, la represa Jorge Cepernic es actualmente la que presenta el mayor grado de avance, con aproximadamente un 46% de ejecución. Por ese motivo, el plan de reactivación prioriza su finalización para acelerar resultados concretos y recuperar el ritmo de obra.
El complejo hidroeléctrico fue licitado originalmente en 2013 y tenía como objetivo aumentar la generación eléctrica en el sistema nacional a partir del aprovechamiento del caudal del río Santa Cruz.
Sin embargo, la ejecución de las represas quedó atravesada por múltiples dificultades contractuales, incluyendo demoras en la actualización de precios frente al incremento de costos y reclamos económicos acumulados por parte de las empresas constructoras.
De acuerdo con los datos difundidos, desde 2016 no se habían aplicado redeterminaciones de precios ni cumplido plenamente las condiciones contractuales, lo que derivó en una acumulación de disputas entre el Estado y las compañías involucradas en el proyecto.
Como consecuencia de esa situación, la contratista llegó a presentar reclamos que superaban los 700 millones de dólares, en un contexto en el que el avance total de ambas represas alcanzó aproximadamente los 1.800 millones de dólares en obras ejecutadas.
Para completar el desarrollo integral del complejo hidroeléctrico se estima que todavía serán necesarios alrededor de 5.000 millones de dólares adicionales de inversión.
El acuerdo impulsado por Enarsa apunta a regularizar las condiciones contractuales, resolver las controversias heredadas y establecer un nuevo esquema que permita retomar las obras con un cronograma verificable.
En ese marco, la estrategia contempla avanzar primero con los frentes de trabajo vinculados a la represa Jorge Cepernic, considerada la unidad más avanzada del complejo.
Según las estimaciones actuales, una vez finalizada la obra esta represa aportará cerca de 1.860 GWh anuales al Sistema Argentino de Interconexión.
Además contará con una potencia instalada cercana a los 360 megavatios, contribuyendo al fortalecimiento de la matriz energética nacional mediante generación hidroeléctrica.
Desde el Gobierno indicaron que la medida forma parte de un proceso más amplio orientado a normalizar el sector energético, ordenar contratos pendientes y garantizar la continuidad de proyectos estratégicos para la infraestructura eléctrica del país.