09/03/2026
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Despierta el petróleo: estrecho de Ormuz, nuevo orden energético y la misión Vaca Muerta

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Para Argentina, el conflicto en Medio Oriente actúa como un acelerador de partículas para Vaca Muerta. Con el Brent rozando u$s100, el shale argentino no solo es rentable, es una necesidad global.Para Argentina, el conflicto en Medio Oriente actúa como un acelerador de partículas para Vaca Muerta. Con el Brent rozando u$s100, el shale argentino no solo es rentable, es una necesidad global.

El mundo que conocíamos, sostenido por la ilusión de una energía barata y globalizada, acaba de fracturarse. Mientras lees esto, el mapa geopolítico se está redibujando en las aguas del Estrecho de Ormuz. No estamos ante un simple hipo en los mercados; estamos presenciando el nacimiento de una era donde la energía no solo es poder, sino un arma de supervivencia.
Con el precio del crudo Brent coqueteando con los tres dígitos y el gas natural duplicando su valor en semanas, la pregunta ya no es cuánto subirá la nafta, sino qué países lograrán mantener sus luces encendidas y sus industrias a flote.

El “Tapón” del Mundo: El Factor Ormuz

La gran diferencia entre este conflicto y los roces previos en Medio Oriente es la amenaza directa sobre el Estrecho de Ormuz. Este estrecho es el conducto por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y el 25% del Gas Natural Licuado (GNL) global, y cualquier fricción ahí se traduce instantáneamente en pánico en los mercados de Londres y Nueva York.

El mercado no teme a los precios altos, teme a la incertidumbre de suministro. Si el Estrecho de Ormuz se cierra de forma prolongada, los analistas más conservadores ya no descartan un Brent superando los u$s120.
El ataque a infraestructuras en Qatar y la falta de seguros marítimos han dejado a más de 150 buques tanque en un “limbo” logístico, disparando los costos de fletes y las primas de riesgo de guerra de manera exponencial. La resiliencia de la economía global está a prueba. A diferencia de 1973, hoy tenemos más renovables, pero nuestra base industrial y el transporte pesado siguen siendo rehenes de los hidrocarburos.

El salto en los precios del petróleo: datos crudos

El efecto dominó: inflación y hambre

El impacto trasciende las estaciones de servicio y golpea tres pilares de la economía mundial:

  • El “Shock” Inflacionario

Los bancos centrales, que a principios de año se preparaban para relajar la política monetaria, ahora están en alerta máxima. Por cada $10 que sube de forma permanente el barril de petróleo, la inflación en las economías avanzadas tiende a subir entre un 0.5% y 0.7%. Esto significa que las tasas de interés se mantendrán “altas por más tiempo”, frenando el crecimiento global.

  • El Dilema de la Seguridad Alimentaria

No hay que olvidar que el gas es el insumo principal para producir urea y fertilizantes. El salto del 100% en el precio del gas impactará directamente en los costos de la siembra, lo que se traducirá en alimentos más caros en los próximos 6 a 12 meses.

  • Ganadores y Perdedores Geográficos

Importadores Netos (Europa y Asia): Europa está en una posición delicada. Con niveles de almacenamiento de gas más bajos que en 2025, la dependencia del GNL de Medio Oriente la vuelve extremadamente vulnerable a cortes de suministro.

Productores (América): Países como Argentina (con Vaca Muerta), Brasil y Estados Unidos ven una ventana de oportunidad para exportar a precios récord, pero este beneficio se ve opacado por el aumento de los costos de importación de combustibles refinados y la inflación interna.

Vaca Muerta: el “puerto seguro” del hemisferio

Para Argentina, este conflicto en Medio Oriente actúa como un acelerador de partículas para Vaca Muerta. Con el Brent rozando los u$s100, el shale argentino no solo es rentable, es una necesidad global.

La crisis en el Estrecho de Ormuz ha modificado los fundamentos financieros de los proyectos en la cuenca neuquina, y modificado el tablero:

  • Rentabilidad disparada: El “break-even” (punto de equilibrio) de Vaca Muerta se sitúa hoy por debajo de los $40 el barril. Con precios de u$s90+, el retorno de inversión se acelera de 5 a 3 años.
  • Imán de capitales: Los fondos de inversión están retirando capital de proyectos en zonas de conflicto (como el Mediterráneo Oriental o el Golfo Pérsico) para colocarlos en cuencas de bajo riesgo geopolítico. Argentina, a pesar de su macroeconomía, hoy se ve como un “Oasis de Estabilidad” en términos de seguridad física de la infraestructura.
  • El GNL como prioridad nacional: La urgencia de Europa por reemplazar el gas qatarí bloqueado en Ormuz ha puesto los proyectos de las plantas de licuefacción (GNL) en la costa argentina en “vía rápida”. Se espera que los anuncios de inversión para la segunda etapa de las plantas superen los u$s15.000 millones antes de fin de año.
  • Servicios al límite: No todo es color de rosa. Con una proyección de crecimiento del 40% para este año, para suplir la falta de energía global, las empresas de servicios (fractura, perforación y logística minera) están operando al 100% de su capacidad.
  • Jugadores Dominantes: Empresas grandes como YPF o PAE están en una posición de fortaleza para absorber áreas de compañías más pequeñas que carecen del capital necesario para perforar al ritmo exigido por la demanda mundial.
  • Precios de los combustibles: El aumento del petróleo global presiona los precios internos de los combustibles. El desafío del gobierno será no “ahogar” a las petroleras con techos de precios mientras intenta frenar la inflación.

Europa: supervivencia vs. soberanía

Europa está viviendo su segundo “invierno de descontento” energético en menos de cinco años. La crisis de 2022 fue por Rusia; la de 2026 es por el colapso logístico en Medio Oriente.

Europa cometió el error de cambiar la dependencia del gas ruso por la del GNL de Medio Oriente y de EEUU. Pero con el Estrecho de Ormuz bajo fuego, el 25% de su suministro de gas desapareció de la noche a la mañana.

La guerra ha forzado a Europa a jugar a dos bandas para evitar el colapso:

  • Corto plazo: Reactivación de plantas de carbón (Alemania y Polonia) y subsidios masivos para frenar facturas de luz que ya son un 300% más caras que el marzo 2025.
  • Largo plazo: Aceleración de la meta renovable 2030 para el 2028 y financiamiento récord para la economía del hidrógeno verde.

Estamos ante el fin de la era del “energía barata y globalizada”. El 2026 marcará el año en que el mundo se dividió en bloques energéticos regionales. Argentina tiene la oportunidad histórica de ser el proveedor clave del bloque occidental, siempre que la infraestructura (gasoductos y puertos) esté a la altura del desafío.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Ámbito

 

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