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La importancia de probar los autos. Hace un año y medio fuimos a San Pablo con Renault en ocasión de los E-tech days y conocimos buena parte de las novedades eléctricas que van a llegar por estos meses a nuestro país: Megane, Kangoo y este Kwid. Justamente en ese contexto tuvimos un contacto superbreve con el citycar que me había dejado gusto a poco. O me rectifico: fueron tan buenas las primeras sensaciones que tuve cuando lo manejé por Buenos Aires ya en ocasión de la prueba que me pasó algo que últimamente no me viene pasando: me senté a escribir esto que estás leyendo a la par de los días de prueba. Estas son y fueron mis sensaciones a bordo del auto eléctrico más accesible de Argentina.

Características

“Mi” Renault Kwid tiene dos ganchos: primero el restyling, porque el recuerdo del modelo del segmento A que pululó el país es sin la renovación estética que sí adoptó en otros mercados. Y segundo el color -“Verde Líquen” para los amigos- que aunque no es chillón recibió elogios en los días que lo tuvimos. Además de los filosos LED se roban también el protagonismo las curvas de la trompa y los apliques laterales con detalles dorados que me gusta como combinan con el verde. Atrás le pone la firma el nombre del modelo (“E-Kwid” pese a que acá lo bautizaron “Kwid E-Tech”). Y un detalle que seguramente varios habrán notado: atrás quedaron los infames tres bulones; ahora son 4.

A la hora del equipamiento sensaciones encontradas porque si bien estamos ante un auto que en el imaginario está bien posicionado, sigue siendo un A con todo lo que eso implica. Nobleza obliga sumó dos airbags (siempre destacamos que el Renault Kwid térmico llegaba hasta 4 bolsas) más ESP y por el lado del confort anotamos limitador de velocidad, aire acondicionado y algunas cositas más que iremos detallando en cada apartado. Ah, se mantienen los comandos del levantavidrios en la consola, algo que denota su concepción low cost y que es bastante molesto sobre todo a la hora de accionar los traseros si viajamos con niños. La calidad, en el promedio del Mercosur/China con unas puertas que cuando se cierran denotan una calidad mejorable.

Renault Kwid E Tech 14

Queda hablar del comportamiento para un auto que no es brasileño como su antecesor pero que pese a su origen chino ni se despeinó en nuestros caminos ni por despeje (17 o 18 mm según diferentes cifras de Renault) ni por configuración de los resortes que, huelga decir, que tiene barra atrás. No es un auto rutero, claro, y un viento cruzado va a obligar a ir corrigiendo.

Mención especial para el SAV que es un ruido hipnótico semimetálico que emite el Kwid cuando circula a menos de 30 km/h para alertar de su presencia a terceros.

Interior

Adentro es muy Renault y también muy Kwid, aunque hubo algunos cambios respecto del térmico que manejamos hace ya algunos años. Lo primero más llamativo ocurre en la zona del tablero y volante. Este último adoptó una silueta de cuatro rayos que me parece muy cómoda (y una dirección soberbia en ciudad, ¡cómo se extrañan los A!) y el tablero que a tono con el auto es casi todo digital. Está bueno el approach y es funcional, pero al principio y cuando estás en el fragor de la rutina es medio complicado de leer y/o entender. No quería dejar de mencionar la monocromática computadora de a bordo, con la data esencial, promedios, etc. y el botón para manipular que está ubicado directa e incómodamente en los “relojes”, que curiosamente no tienen protección plástica.

Eso nos lleva a la posición de manejo, quizás el recordatorio más directo de que estamos ante un A hecho y derecho y también de que se trata de un Renault Kwid porque al igual que su antecesor térmico su volante no regula, algo que a priori me horrorizó pero es más un enojo con la ficha técnica que con la posición de manejo en sí porque la posición estándar es correcta para alguien que no supere el metro ochenta.

La vida a bordo es la esperable en un A, con una capacidad para 4 pasajeros literal porque no hay quinto apoyacabezas ni cinturón extra y con un espacio lógico en las plazas traseras que es mejor a lo alto que a lo largo: alguien de 1,78 atrás sentado atrás de un conductor de esa misma estatura no irá padeciéndolo pero tampoco va a ser la panacea. De más está decir que allí atrás no hay ningún tipo de entrada USB para recargar dispositivos.

Un pelín más atrás está el baúl, de respetables 290 litros: para tener una referencia el hatch B más vendido tiene 311. Bajo el piso de ese baúl, de muy práctica y singular apertura con bisagra, hay una rueda idéntica a las cuatro titulares que, recordemos, son de 14” y acero pero con unas tazas que simulan -muy bien- ser llantas. Ah, cada vez que lo abras vas a tener que acomodar la bandeja porque por lo menos nuestra unidad no tenía anclaje, insólito.

Renault Kwid E Tech 12

Fuente: Autotest