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La exploración off shore en Mar del Plata fortalece el rol de la provincia en el futuro energético del país. Gas y petroleo de Buenos Aires, en el horizonte de la Argentina que viene.

“Buenos Aires quiere ser protagonista del boom petrolero de la Argentina.” Con esas palabras, Axel Kicillof afianzó su postura respecto al rol que la provincia que gobierna en el desarrollo energético del país. Lo hizo ante un grupo de empresarios del sector en el Club del Petróleo, con quienes se reunió para volver a dejar en claro una posición sobre la que viene trabajando desde que asumió, en diciembre del 2019.

Gabriel Matarazzo forma parte de la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles (FASiPeGyBio). Desde allí viene analizando la situación energética a nivel nacional y confía en un futuro promisorio inmediato en el que ubica a la provincia de Buenos Aires en una lugar preponderante.

La provincia de Buenos Aires tiene actualmente la mayor capacidad de refinación y procesamiento de crudo y de gas del país. Pero además, luego de destrabar algunas trabas que se generaron desde la Justicia y grupos ambientalistas apoyados por figuras opositoras, en el territorio bonaerense se desarrolla por estas horas el “Proyecto Argerich”. Se trata del área CAN-100, en la cual operará la empresa noruega Equinor, asociada con YPF Shell.

Mientras a unos 315 kilómetros mar adentro de la costa de Mar del Plata, se realiza el primer pozo exploratorio de hidrocarburos, con posibilidad de hallar petróleo en grandes volúmenes, Matarazzo comparte la caracterización que Kicillof hace de la provincia y asegura que el impacto podría ser mayor al de Vaca Muerta. En diálogo con Buenos Aires/12, repasa el presente, y proyecta el futuro con un señalamiento para el próximo gobierno nacional: Hay que evitar el “intervencionismo abusivo” pero no “liberar todo”. “¿Imaginas dónde se iría el precio de los combustibles si se libera el barril de crudo?”, pregunta a modo de llamado de advertencia.

–¿Cómo ve el presente energético en la Argentina?

–El presente es muy bueno y el futuro será mucho mejor, sin olvidar que estamos viviendo una ventana de no más de 30 años en el consumo de combustibles fósiles. El país tiene un potencial enorme a partir de las reservas de petróleo y de gas que el mundo necesita. En casi todas las refinerías del país se vienen haciendo muchas inversiones, adecuándolas al proyecto Vaca Muerta a partir de la incorporación de nuevas tecnologías. A eso hay que agregarle la construcción del gasoducto y el oleoducto que duplica el transporte de crudo a Puerto Rosales, hacia las refinerías del país y la exportación.

–¿Qué rol cumple la provincia de Buenos Aires en esa proyección?

–Buenos Aires es una provincia petrolera. Siempre hablamos de Vaca Muerta, pero el 80 o el 90 por ciento de la producción va hacia la provincia de Buenos Aires, y desde ahí sale al mundo. Todo el crudo de Vaca Muerta está en Buenos Aires porque lo que no se exporta se reparte en las principales refinerías del país, que también están en la provincia. Si a esto le agregamos el notición que representa el offshore en Mar del Plata, se desprende con claridad que el protagonista bonaerense en materia energética será importantísimo.

–¿Esas proyecciones podrían tener algún tipo de complicación a partir de un eventual cambio en la conformación accionaria de YPF?

–Lo primero que hay que señalar es que el nuevo CEO, Horacio Marin, es un hombre que conoce profundamente la actividad, porque ha trabajado durante años en la petrolera de Techint. Eso es algo para ver con cierto optimismo. También se habla mucho de privatización, pero hay que tener en cuenta que YPF es una empresa privada, con el Estado como accionista mayoritario, pero privada al fin. Yo no quiero abrir prejuicios, por eso insisto en que hay una ventana de 30 años que se abre en el sector energético y con las posibilidades que tiene la Argentina no creo que ningún gobierno quiera frenar esta actividad y suicidarse políticamente. Es un sector por demás pujante, con muchísimo futuro y con muchísimas inversiones ya hechas.

–¿La postura entonces es ver cómo avanzan los planes para una mayor presencia privada en la empresa y analizar la manera en que se da el proceso?

–Claro. Porque, además, es algo que tiene que pasar por el Congreso. Lo que pasa es que el antecedente es la privatización en manos de Repsol, que claramente fue malo. Pero eso no quiere decir que lo que venga vaya a ser malo. Yo no puedo asegurarlo. En todo ese debate, también hay que diferenciar entre YPF y Vaca Muerta, que son dos cosas diferentes.

–¿Cuál es esa diferencia?

–YPF es una empresa y Vaca Muerta es un área de producción en la que hay varias empresas, y representantes de las provincias. Privatizar YPF no es privatizar Vaca Muerta, que puede seguir siendo explotada más allá de lo que pase con la petrolera. YPF tiene sus áreas y sus yacimientos, pero Vaca Muerta va a continuar siendo un área estratégica en la que accionarán las empresas pero, fundamentalmente, las provincias.

–¿Qué rol podrían cumplir los gobernadores en la discusión?

–Si alguien quiere privatizar totalmente los trabajos en Vaca Muerta, se va a encontrar con una oposición muy grande. Yo no creo que ni siquiera se intente. En cuanto a YPF, repito, depende de los alcances de un eventual acuerdo. Qué es lo que se va a hacer, cuál será el norte de esa privatización y si eso puede garantizar inversiones o no, entre otras cuestiones. También tenés que decidir qué vas a hacer con el barril de crudo. ¿Lo vas a internacionalizar? ¿A los combustibles también? Porque eso te genera un sacudón, cuyas consecuencias también van a terminar impactando políticamente en las provincias. Son muchas las cosas que hay que analizar y, a verdad, todavía no tenemos elementos claros respecto a las decisiones que se están estudiando.

–Como usted, Kicillof reconoce a Buenos Aires como una provincia petrolera, aunque no queda tan claro si eso es compartido en el concierto de los gobernadores. ¿Qué rol podría tener el bonaerense en estas discusiones?

–Nosotros tenemos la decisión de acompañar a Kicillof en ese reclamo para que se reconozca a Buenos Aires como una provincia petrolera. Porque, además, estamos en vísperas de tener noticias muy alentadoras en cuanto a la producción de petróleo y gas en la provincia. Esa situación de Mar del Plata y la offshore, va a posicionar a Buenos Aires de una manera inmejorable.

–¿Qué implica que se reconozca el perfil petrolero de la provincia?

–Ya que siempre se habla de Vaca Muerta, la respuesta a esa pregunta está en la provincia de Neuquén. Antes y después de Vaca Muerta. Neuquén estalló luego del descubrimiento de esa cuenca y lo mismo puede pasar en Buenos Aires cuando se confirme lo de Mar del Plata. El impacto incluso puede ser mayor, porque no es lo mismo una producción offshore, que tiene una logística muy superior, a lo que son los trabajos en tierra. La expectativa está puesta en la generación de empleo y en la generación de áreas de servicios que se necesitarán para llevar adelante todo ese trabajo.

–¿El futuro depende sólo de lo que se encuentre en Mar del Plata o hay una serie de acciones que la Provincia podría llevar adelante para fortalecer ese horizonte?

–El primer paso es generar la creación de una empresa petrolera bonaerense, como lo hacen las provincias petroleras. De ahí en adelante, accionar para que eso ponga en funcionamiento. Desde licitar áreas hasta proyectar la producción de servicios. El modelo es la empresa Gas y Petróleo del Neuquén. No soy yo el que le dice al gobernador Kicillof lo que tiene que hacer, pero nosotros estamos a disposición para sentarnos a conversar con las empresas, las industrias, los gremios y con quien haga falta para proyectar esa situación. La Argentina está muy bien posicionada para proveer cosas que el mundo necesita como petróleo, gas, alimentos, materias primas. Pero te diría que en lo que refiere al petróleo y el gas, estamos en condiciones inmejorables de salir a ofrecer las cosas que el mundo requiere.

–¿Y cómo será el futuro inmediato entonces?

–Ya sea por la situación de Medio Oriente o la situación de Ucrania, nosotros no podemos dejar pasar esta oportunidad. Ya hay toda un serie de inversiones organizadas y para el 2024 vamos a dar un paso importantísimo cuando dejemos de importar gas. Son miles de millones de dólares que vamos a dejar de gastar porque lo vamos a producir nosotros.

–¿Con qué trabas se puede encontrar una proyección como la que su sector imagina?

–Yo espero que el Gobierno no haga cosas raras a partid de un intervencionismo que en muchos casos puede resultar abusivo. Eso genera incertidumbre, que para las inversiones a largo plazo resultan letales.

–¿En este caso hablamos de políticas provinciales también o son cuestiones que centralmente se definen a nivel nacional?

–En este sector, las políticas se generan desde el Estado nacional y tienen que ver con las decisiones que impactan en el incentivo de precios, o el riesgo jurídico, por ejemplo. Yo no veo a la Provincia tomando decisiones de la envergadura que estamos hablando, por supuesto que su rol es importante, pero claramente estamos hablando con la bola de cristal. ¿Vos me preguntas que no hay que hacer? Bueno, que haya políticas que generen incertidumbre. Estamos hablando de inversiones millonarias y a muy largo plazo, y no habrá nadie que las haga si no hay seguridad jurídica y si el Gobierno no transmite previsibilidad.

–Javier Milei dice que va a liberar todo.

–Él se presenta como alguien que va para el otro lado. Pero eso de liberar todo me da un poco de cosa. ¿Va a liberar el barril de crudo de la noche a la mañana? ¿Y con el precio de los combustibles qué hacemos? Actualmente hay quienes dicen que está reprimido. ¿Te imaginas a dónde se va el precio si liberás la materia prima fundamental, que es la de mayor costo para las refinadoras?

–Es como liberar el cepo al dólar.

 

–No entiendo mucho de economía, pero suena explosivo.

 

Fuente: Pagina 12