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La Argentina vuelve a exportar petróleo a Chile después de 16 años. Mientras, avanza el proyecto de GNL. El impacto en la balanza energética y las reservas

Tras la inauguración del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) de Vaca Muerta, el foco del Gobierno y las petroleras se movió al inminente regreso, después de 16 años, de las exportaciones masivas de petróleo crudo a Chile. Pero también el proyecto de ley para sancionar un régimen de promoción a la producción y exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL) abre una interesante válvula por la que pueden fluir los dólares en el mediano plazo.

Según anunció el ministro de Economía, Sergio Massael próximo 4 de agosto se reanudarán los envíos de crudo en condición firme a Chile, tras unos tres meses de prueba del Oleoducto Trasandino (Otasa). El caño es propiedad de YPF, Chevron y la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) chilena, que es quien recibe el petróleo en la localidad de Talcahuano. Desde mayo YPF ya entregó unos 41.000 barriles de petróleo diarios (bpd) para testear las instalaciones reacondicionadas recientemente.

Así, a partir del próximo mes fluirán desde Vaca Muerta hacia el otro lado de la Cordillera de los Andes unos 70.000 bpd, entre YPF, Chevron, Vista y otras firmas. Hacia fin de año, además, la capacidad puede elevarse a 110.000 bpd.

Solo las exportaciones de petróleo a Chile pueden sumar en este segundo semestre unos 800 millones de dólares, a las que se deben sumar los envíos al exterior del crudo de Vaca Muerta mediante la terminal de OilTanking Ebytem (OTE) de Puerto Rosales en el Océano Atlántico y el petróleo pesado de la Cuenca del Golfo San Jorge, en Chubut.

Este año no habría déficit energético y la balanza comercial estará equilibrada

Como contó El Cronista, las exportaciones de energía sumaban hasta mayo unos u$s 3200 millones y el saldo de la balanza comercial energética será equilibrado a fines de 2023, con ventas e importaciones por unos u$s 8700 millones, esperan en el Gobierno.

Autoabastecimiento y exportaciones

La Argentina no exportaba petróleo a Chile desde el 2007, cuando perdió el autoabastecimiento. Gracias a Vaca Muerta lo recuperó y la oferta, de unos 630.000 bpd de producción nacional, volvió a superar a la demanda.

La siguiente etapa que buscan las petroleras es obtener contratos de largo plazo en condiciones firmes (no interrumpibles). Especialmente las empresas no integradas como Vista, Shell, Exxon, Tecpetrol y Pluspetrol quieren que las refinadoras –YPF, Axion, Raízen y Trafigura– no “crucen los barcos”; es decir, que más allá del abastecimiento interno ya esté el compromiso ineludible de exportar grandes volúmenes y que los eventuales faltantes en el mercado local se cubran con importaciones.

Esa condición es clave para recuperar la confianza de Chile, perdida durante la presidencia de Néstor Kirchner, en medio del desplome productivo de Repsol y el boom de demanda con precios atrasados frente a la inflación.

“Más allá de la sustitución de importaciones que permite el gas, la ventana de oportunidad más clara está en el petróleo, donde hay pocos requerimientos de infraestructura y mayores ventajas para las exportaciones”, remarcan en una petrolera multinacional.

Hacia adelante, los consultores del sector esperan un superávit energético que podría crecer hasta más de u$s 7000 millones por año en 2025, dólares que servirán para facilitar el pago de la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la refinanciación con acreedores privados.

Mientras tanto, YPF avanza con su proyecto de gas licuado junto a Petronas (Malasia), y su línea técnica está decidida a llamar antes de fin de año a una licitación para la construcción de un gasoducto dedicado exclusivamente a la licuefacción del gas en Bahía Blanca si es que el Congreso aprueba el régimen de promoción de inversiones, para anticipar a 2026 la puesta en marcha de la planta.

De tener éxito, con exportaciones por unos 25 millones de m3 diarios de gas convertidos a GNL, se podrían generar unos u$s 10.000 millones anuales extra. Para el think tank Fundar, el potencial del gas licuado es de u$s 27.000 millones por año en el largo plazo.

 

Fuente: Cronista