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Desde que dejó la Subsecretaría de Energía Eléctrica, Basualdo fue designado como asesor de Pablo González y presidente de YPF Gas. La designación no fue publicitada. Su caso, que está lejos de ser una excepción, expone la preocupante politización que existe dentro de la petrolera. Especialistas advierten sobre el riesgo de que la empresa se convierta en una “bolsa de trabajo” para la política. Cuáles son los casos que configuran un pésimo antecedente en la antesala de un cambio de gobierno.

El líder de la Cámpora, Máximo Kirchner, negoció en las últimas semanas el armado electoral de la organización en la provincia de Santa Cruz. Su operador en el territorio es Matías Bezi, amigo personal y hombre de su extrema confianza, tanto que desde mayo de 2021 es el apoderado legal en las causas judiciales Los Sauces y Hotesur. Bezi fue diputado provincial entre 2011 y 2019, pero su remuneración mensual está hoy a cargo de YPF, de la que es empleado. En marzo de 2021 asumió como gerente de Asuntos Externos Regional Sur de la empresa. Su caso es un emergente de un fenómeno que se cristalizó con nitidez durante el gobierno del Frente de Todos: el de los dirigentes del universo kirchnerista que cobran un sueldo de manos de la mayor petrolera del país pese a que su agenda diaria tiene escasa relación con la industria hidrocarburífera.

El de Bezi es apenas un ejemplo. Federico Basualdo, el ex subsecretario de Energía Eléctrica que se peleó por los medios con Martín Guzmán, también integra el listado. Cuando dejó ese cargo en septiembre pasado, fue nombrado como asesor de Pablo González, presidente de YPF, y director ejecutivo de YPF Gas, una subsidiaria que la petrolera privada comparte en términos accionarios con el Estado. Basualdo trazó una trayectoria similar a la de Darío Martínez, que cuando renunció como secretario de Energía recaló en la Fundación YPF.

Son historias que evidencian el giro del kirchnerismo, que se alejó de ese discurso que reivindicaba la profesionalización de la principal empresa pública del país para pasar a poblarla de militantes políticos en puestos muy bien remunerados. En esa lista figuran, además, Santiago Carreras, Hernán Letcher, Ofelia Cédrola, Javier Farías Brito y Santiago “Patucho” Álvarez. Este último, que ejerce como vicepresidente de Asuntos Públicos, Relaciones Institucionales y Comunicación de YPF, es quien tiene mejor articulación con la línea técnica de la petrolera y uno de los pocos que dedica buena parte de su tiempo a la agenda ypfiana.

La grieta como argumento

Aunque esos son los casos más resonantes, en los últimos años se produjo también el ingreso de directivos y gerentes de segundas y terceras líneas que, sin formación y experiencia alguna en la industria energética, terminaron ocupando espacios que podrían haber sido oportunidades para promocionar al personal con talento de la compañía. Aún así, la primera línea técnica de Pablo Iuliano, el CEO que asumió en julio de 2022, se mantuvo relativamente exenta de esa politización creciente.

De hecho, Iuliano designó en puesto claves a jóvenes ejecutivos que se destacaron por su performance en YPF. Es el caso, por ejemplo, de Juan Pablo Ardito, que lidera la estratégica Vicepresidencia de Upstream No Convencional que tiene a su cargo los proyectos en Vaca Muerta. También el de Andrés Ponce, cuyo nombramiento generó buenas expectativas en el área de Supply Chain, que controla los contratos más importantes con proveedores y empresas de servicios. Y la de Fernanda Raggio, que la semana pasada se convirtió en la primera mujer en conducir el Upstream Convencional de la empresa.

Consultados por EconoJournal, desde la petrolera apelaron al recurso de polarizar con el macrismo para defender el statu quo. “La empresa que supuestamente se politizó hoy tiene resultados históricamente destacables, mientras que cuando supuestamente no estaba politizada pese a tener contratado a (Fabian) Pepin Rodríguez Simón (NdR: el abogado de confianza de Mauricio Macri se desempeñó como director del área de legales durante la gestión de Cambiemos) casi se funde”, argumentaron.

Tensión latente

En empresas controladas por el Estado como YPF, siempre existe algún tipo de tensión entre los políticos del gobierno de turno y el management profesional. Apenas se intervino la empresa en 2012, Cristina Fernández de Kirchner desembarcó con un grupo de funcionarios del Ministerio de Planificación encabezados por Julio De Vido, pero después decidió apostar por un perfil técnico como el de Miguel Galuccio, quien terminó siendo designado como presidente y CEO de la compañía.

Esa tensión existió también durante la presidencia de Mauricio Macri. En 2018 Perfil contó que la compañía había contratado a Ignacio Peña, hermano del entonces jefe de Gabinete Marcos Peña, para llevar a 12 ejecutivos de la compañía petrolera a Singularity University en el corazón de Silicon Valley. Luego del viaje, la petrolera armó 16 proyectos en su área de innovación y Peña fue contratado para seguir colaborando en la “modernización” de la empresa. La designación de Rodríguez Simón, hoy prófugo de la Justicia argentina por la causa que investiga la quiebra de Oil Combustibles, se inscribe en esa misma lógica.

El gobierno de Alberto Fernández parece, sin embargo, haber desbloqueado un nuevo nivel de politización porque varios de los políticos que se incorporaron a la empresa lo hicieron sin una asignación de tareas específica. Prueba de eso es que destinan buena parte de su tiempo a otro tipo de menesteres que poco o nada tienen que ver con YPF. Lo curioso, en ese punto, es que pese a la gran cantidad de dirigentes provenientes de la política que sumó en los últimos tres años, la petrolera tuvo problemas para entablar relaciones edificantes o virtuosas con otros actores del sistema político. De hecho, la relación con la mayoría de las gobernaciones provinciales, sindicatos petroleros, intendencias del interior del país y cámaras regionales de empresas de servicios es pobre y está signada por la desconfianza.

Estructura ministerial

Nicolás Gadano, referente energético de Juntos por el Cambio e integrante del equipo económico que lidera Hernán Lacunza, expresó a este medio que “es lamentable que se use a YPF como una bolsa de trabajo o un seguro laboral de la política”. “Y es doblemente lamentable que esa práctica provenga de quienes son los primeros en decir que recuperaron a YPF como empresa de bandera, pero al mismo tiempo, en vez de cuidarla como compañía, la utilizan con estos fines”, agregó.

Cuando asumió la titularidad de YPF, en febrero de 2021, Pablo González creó una Unidad de Asesores de Presidencia que se asemeja a la estructura organizacional que suele existir en un ministerio público. La unidad está liderada por Javier Farías Brito, un empleado de planta permanente del Senado (estaba designado en el despacho de Alfredo Luenzo) que en marzo de ese año pidió una licencia sin goce de sueldo en la cámara alta y fue designado como empleado de YPF con la categoría 21, uno de los rangos más altos dentro de la organización (con un salario en mano que supera los 2 millones de pesos). Basualdo y Letcher están colgados de ese mismo raviol junto con otros cinco directivos vinculados que le reportan directamente a González.

La Ley de Expropiación de YPF, sancionada en 2012, excluye a la petrolera de cumplir con la normativa que rige para la administración pública en materia de acceso a la información. Eso se pensó para proteger secretos profesionales y tecnológicos de la empresa y de ese modo, posibilitar que pueda competir con otras petroleras en igualdad de condiciones. “Por eso es tan importante la responsabilidad de la dirigencia política. Esa condición de exclusión que pesa sobre YPF puede convertirse en un peligro porque no podemos saber quién trabaja y quién no trabaja en la empresa y cuáles son sus salarios, datos a los que podemos acceder por Internet si se tratase de una dependencia estatal”, advirtió Gadano.

Algunos ejemplos

Pablo González. Fue designado presidente de YPF en febrero de 2021 en reemplazo de Guillermo Nielsen. Sus antecedentes dejaron en claro desde un inicio que no llegaba a la presidencia de YPF por su conocimiento del sector energético. De hecho, quienes por entonces difundieron su curriculum a la empresa se esforzaron para destacar su paso como director de Distrigas Sociedad Anónima en 1994, único empleo vinculado a la energía. Fue Subsecretario de Recursos Tributarios de la Provincia de Santa Cruz entre 1999 y 2003; fiscal de Estado desde 2003 hasta 2007, cuando asumió como ministro de Gobierno de Daniel Peralta. Ese mismo año fue elegido diputado provincial asumiendo además como vicepresidente 1° de la Cámara de Diputados, pero en julio de 2008 fue designado por Peralta como jefe de Gabinete de la Provincia hasta diciembre de 2011, cuando dejó el cargo para asumir como senador nacional. Además, ingresó como representante de la mayoría del parlamento al Consejo de la Magistratura de la Nación donde fue designado Presidente de la Comisión de Administración. En 2015 juró como vicegobernador de la Provincia de Santa Cruz en la fórmula que integró con Alicia Kirchner. En ese camino se encuentra la explicación que lo llevó a la presidencia de YPF y no en su conocimiento del sector energético. Si bien aspira a ser gobernador de Santa Cruz aunque en cuenta con buenos números en la opinión pública, en la petrolera destacan que, pese a sus ambiciones políticas, está enfocado en la agenda de YPF. De hecho, es el encargado de negociar con el ministro de Economía, Sergio Massa, a cuánto ascenderá el aumento de los combustibles que debía aplicarse este fin de semana.

Federico Basualdo. Luego de su salida del gobierno, el ex subsecretario de Energía Eléctrica fue designado como presidente de YPF Gas, según consta en el Boletín Oficial del 24 de abril de este año. En el sitio Nosis figura como empleado de la petrolera desde octubre del año pasado, apenas dos meses después de haber dejado la secretaría de Energía. Basualdo, integrante de La Cámpora, fue designado a comienzos de 2020 como interventor del Ente Nacional de Regulación de la Electricidad y luego se lo promovió a subsecretario, cargo en el que adquirió notoriedad cuando en abril de 2021 se enfrentó al entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, desconociendo su autoridad y negándose a renunciar a su cargo ya que su terminal política no era el ministro sino Máximo Kirchner, a quien siempre le respondió de modo orgánico. Finalmente, cuando Sergio Massa asumió como ministro de Economía dejó su cargo y terminó siendo recompensado por los servicios prestados con un puesto en la petrolera argentina.

Santiago Carreras. Asumió a comienzos de 2020 como gerente de Asuntos Institucionales y Públicos de YPF, puesto desde el que en noviembre de ese año se encargó de cerrar un acuerdo con Lionel Messi para promocionar a la petrolera estatal. Carreras es licenciado en Periodismo de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde se ganó la confianza de Gabriel Mariotto para luego ir escalando en el armado político provincial del kirchnerismo hasta convertirse en un operador todo terreno. De junio de 2010 a diciembre de 2011 fue subsecretario de Juventud de la Provincia de Buenos Aires y en diciembre de 2011 asumió como senador provincial, donde se mantuvo durante dos mandatos. Su pasión por el deporte y el periodismo, también lo llevó a vincularse con el entonces CEO de Torneos y Competencias, Alejandro Burzaco, hombre que tenía a cargo la gestión de los derechos de televisación del fútbol argentino y terminó preso en Estados Unidos por el pago de coimas. Además, tiene una estrecha relación con el titular del sindicato de empleados de edificios, Víctor Santa María. De hecho, forma parte del armado con el que Santa María quiere quedarse con la conducción del club Boca Juniors.

Hernán Letcher. Este contador cercano a Máximo Kirchner fue nombrado en YPF como director de YPF Litio y coordinador de presidencia de YPF. Al mismo tiempo, Letcher se mantiene al frente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), un centro de estudios oficialista que produce informes semanales sobre distintos temas de actualidad político-económica. En uno de los últimos, titulado “YPF: del retroceso de la compañía al crecimiento más importante de los últimos 25 años”, CEPA reivindica los logros de la gestión de YPF, sin aclarar en ningún lado que el responsable del centro cobra un sueldo de la petrolera.

Ofelia “Pipa” Cédola. Asumió al frente de la Fundación YPF a mediados de 2020, un lugar clave por los fondos millonarios que administra. Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, esta abogada neuquina fue mano derecha de Carlos Zannini como subsecretaria adjunta de la secretaría Legal y Técnica de la Presidencia. También fue secretaria Legal y Técnica de la Administrativa del Ministerio de Economía y de la Anses y secretaria de Seguridad Social de la Nación. Además, se la conoce por haber sido la celestina de Néstor y Cristina, a quienes los presentó en la Ciudad de La Plata en 1974.

Santiago “Patucho” Álvarez. Desembarcó en 2020 como delegado de La Cámpora en la compañía. Es vicepresidente de Asuntos Públicos, RRII y Comunicación pero en los hechos le reporta directamente al diputado Máximo Kirchner. varias fuentes consultadas lo destacan por su buen trato y su cintura política, aunque es uno de los comisarios políticos dentro de la empresa al igual que Carreras. Algo similar ocurre con la directora de Comunicación de YPF, Desiré Cano, esposa de Hernán Reibel, vocero de Cristina Fernández y amigo personal de Máximo Kirchner. A diferencia de “Patucho” Álvarez, Cano no se destaca por sus buenos tratos ni el manejo de la motricidad fina al momento de operar a favor del gobierno. A raíz de eso ha tenido varios encontronazos fuera y dentro de la empresa, incluso con otros referentes de La Cámpora con los que chocó en más de una ocasión.

 

Fuente: Econojournal