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Los dólares financieros están baratos porque el Banco Central tiene divisas y esteriliza pesos, pero ¿qué pasará cuando se acabe el dólar soja?

El dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) están baratos en términos históricos y ajustados por inflación. Esto, explican analistas, puede ser “poco saludable” y propiciar una posible corrida contra el peso a partir de enero, cuando se acabe el dólar soja, sobre todo si se debilitan las condiciones externas.

“El contado con liqui está barato porque el Banco Central tiene más dólares por la liquidación de los sojeros y a los pesos que tiene que emitir para comprarlos los está esterilizando. Al haber menos pesos y más dólares, el contado con liqui se tranquiliza”, explica Javier Casabal, estratega de renta fija de Adcap Grupo Financiero.

Pero que el CCL esté barato “no es saludable”, según Casabal, porque “el riesgo vuelve cuando se termina el dólar soja y el BCRA vende (divisas). O cuando, por la sequía, cae la expectativa de liquidación de dólares a futuro”, advierte.

Para Mariano Sardáns, de FDI Gerenciadora de Patrimonios, “la situación es la del final del gobierno de Raúl Alfonsín, con alto nivel de actividad y mucho consumo porque todo el mundo se quiere sacar los pesos de encima“.

“Entonces, a los importadores en algún momento les va a empezar a convenir comprar dólares por contado con liquidación y abrir una cuenta afuera para pagarle al proveedor chino. Así tiene producto para venderle a ese mercado que se saca pesos de encima”, subraya.

¿Están baratos el dólar MEP y el contado con liquidación?

 

El valor del dólar MEP o el contado con liquidación está muy bajo en términos históricos y ajustado por inflación, afirma Casabal.

El experto precisa que “el paralelo valía $340 durante el último stress por la salida de Silvina Batakis del Ministerio de Economía. Con una inflación de 6%, que tendría que haberle sumado aproximadamente $18 cada 30 días, el dólar no debería estar hoy a $300″.

“El paralelo ajustado por inflación estaría hoy a $425 si se mantuvieran aquellas condiciones, y con mercado tranquilo y déficit bajando, no podría ser inferior a $370“, considera. Por este motivo, sostiene que los dólares financieros “hoy están muy baratos”.

El dólar paraleo en términos históricos y ajustado por inflación debería estar entre $370 y $425

El dólar paralelo, en términos históricos y ajustado por inflación, debería estar entre $370 y $425

 

Esto también pasa, considera Casabal, porque “el Gobierno interviene también a través de alguna agencia pública, y con pocos pesos, vendiendo bonos, controla los precios y mantienen a raya el contado con liqui”.

Dólar: fragilidad cambiaria y condiciones para un salto

 

Casabal opina que el hecho de que el dólar se dispare o no, probablemente dependerá de un “gatillo externo”, como más inestabilidad en Brasil o expectativas de la FED subiendo las tasas por encima de 5%, porque el dólar volvería a fortalecerse con todas las monedas y en ese caso, o devaluás o te quedás sin dólares”, enfatiza.

“Hay un nivel de fragilidad de fondo, porque hay muchos pesos en la calle y aunque el Banco Central retira muchos, no son no todos. Ahora hay más dólares por la soja, pero en enero habrá menos dólares, al no estar los que se anticiparon ahora, y esto puede terminar haciendo saltar el tipo de cambio. De todos modos, falta el gatillo, que puede no ser local, si no venir del exterior”, insiste.

“En la práctica, hoy los importadores no van al contado con liqui para hacerse de dólares para pagar en el exterior; lo que estoy viendo son demoras en las aprobaciones de las importaciones y que el control se va acentuando. El último balance comercial mostró u$s6.000 millones de importaciones en el mes, que es el nivel que el Gobierno considera más aceptable, pero que deja u$s2.000 de compras bloqueadas y que se patean más adelante“, describe.

“Esto es fuente de otra inestabilidad porque, si los importadores perciben que los les aprueban los pagos de ninguna manera, en algún momento se van a volcar al contado con liqui para pagar las compras y hacerse de productos. Y el día que pase, es un desastre, porque son volúmenes completamente diferentes”, alerta.

“El mercado cambiario oficial (MULC) mueve alrededor de u$s1.000 millones diarios, mientras que el contado con liqui tiene menos de u$s100 millones. Si los importadores cambian de ventanilla, no hay techo, aunque no lo veo probable, porque el precio del dólar sería el doble”, apunta.

¿Qué temores genera la política para 2024?

 

Casabal sostiene que, si bien la falta de continuidad que se espera desde lo político mete miedo en el mercado sobre la posibilidad de un desagio como el que impuso Mauricio Macri a los contratos de futuro en 2015, el dato de qué va a pasar en 2024 con el cambio de gobierno termina siendo “irrelevante“.

El dato sobre las próximas elecciones puede ser irrelevante si el mercado se adelanta

El dato sobre las próximas elecciones puede ser irrelevante si el mercado se adelanta

 

“El problema lo vamos a tener antes, de todas maneras. En términos políticos, Cristina Kirchner nominó a Alberto Fernández como candidato presidencial en mayo 2019, y falta una enormidad para mayo de 2023”, asegura.

“El mercado no espera a mayo y trata de protegerse antes. El mercado se mueve, está preocupado, sale a protegerse, se pone muy corto, con plazos fijos a un mes, siete días y menos. El termómetro son las licitaciones de deuda pública: el Tesoro emite a marzo de 2023, no a diciembre, y mucho menos a 2024”, considera.

“El Gobierno va a necesitar u$s1000 millones de financiamiento todos los meses, de los cuales la mitad lo consigue en el mismo sector público. Esto significa lograr que el mercado le preste todos los meses u$s500 millones. Vamos testeando y siempre falta un poquito. En noviembre fue cero; rolleaste todo, pero nada más”, relata.

“Es cierto que interviene el Banco Central, comprando bonos ajustados por CER del Tesoro, pero las cosas lucen muy frágiles”, enfatiza, y precisa que los bonos TX24 que compra el BCRA tiene una tasa de 11,5% o 12%, pero en los TX26, donde la autoridad monetaria no interviene, se va a 15% o hasta 16% más CER.

“El BCRA compra regularmente Bonos CER en el mercado inclusive con vencimiento en 2024 (TX24) y la parte larga de la curva (a partir de 2026), dónde no realiza intervenciones, se encuentra actualmente cotizando con rendimientos más altos que los que vimos en la corrida del mes de junio/julio“, aclara Héctor Gagliardi, operadir bursátil de First Capital Group.

“Los instrumentos CER son la principal fuente de financiamiento del gobierno, y el BCRA desde el mes de junio realiza intervenciones en Bonos Soberanos Ajustados por CER y Lecers”, advierte, y agrega que, de esta forma logra reducir la tasa de interés que tiene que pagar por los mismos y financiarse a una tasa más barata.

“Si no fuera por el Banco Central y las intervenciones que realiza, ahora estaríamos en el mismo escenario o peor que en la crisis de junio, y el Gobierno habría perdiod totalmente el financiamiento privado”, remarca.

Respecto a la compra de dólares del BCRA en el nuevo esquema de dólar soja, los inversores descartan los instrumentos dólar linked como cobertura frente a salto devaluatorio ya que el gobierno continúa implementando desdoblamientos cambiarios.

Los bonos soberanos en dólares y las obligaciones negociables en dólares de empresas privadas son los instrumentos más demandados en este momento, dónde los inversores buscan acompañar una suba del tipo de cambio MEP.

Casabal remarca que apuntalaría al mercado que Cristina Kirchner nomine para la presidencia al actual ministro de Economía, Sergio Massa, y que el funcionario se siente a acordar políticas de continuidad con el precandidato de Juntos por el Cambio Horacio Rodríguez Larreta y quien sería su ministro de Economía, Hernán Lacunza, que aseguró que no aplicaría un desagio a los bonos en pesos.

 

Fuente: Iprofesional