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El Gobierno tiene listo un nuevo marco legal con el que buscará dar estabilidad a las inversiones en generación de este combustible por 30 años.

De manera cíclica, como si fuera una moda recurrente, el hidrógeno aparece en el debate público como una solución efectiva en la transición energética.

En 1874, Julio Verne escribió en su novela La isla misteriosa “creo que un día el agua será un carburante, que el hidrógeno y el oxígeno que la constituyen, utilizados solos o conjuntamente, proporcionarán una fuente inagotable de energía y de luz, con una intensidad que el carbón no puede; dado que las reservas de carbón se agotarán, nos calentaremos gracias al agua. El agua será el carbón del futuro”.

El hidrógeno vuelve a estar en el centro de la escena a nivel mundial.

Casi a modo de presagio, en la actualidad el hidrógeno vuelve a estar en el centro de la escena a nivel mundial debido a una serie de factores vinculados al reconocimiento del cambio climático como un problema global, la necesidad de avanzar en la búsqueda de energías limpias y sustentables, y el desarrollo tecnológico exponencial que caracteriza a este siglo.

En este sentido, la Argentina tiene experiencia ya que dispone de una Ley de Promoción de Hidrógeno aprobada en 2006, así como de distintos planes nacionales —con resultados diversos—, plantas experimentales, empresas de capitales nacionales y una multiplicidad de investigadores e investigadoras, científicos y científicas que están trabajando en el tema.

Sin embargo, el Gobierno está a punto de enviar al Congreso nacional un nuevo proyecto de ley para modificar la norma vigente con el objetivo de contar con un marco jurídico más moderno para potenciar el desarrollo del hidrógeno en el país.

La iniciativa oficial será girada para su tratamiento durante las próximas semanas, según anticipó la secretaria de Energía de la Nación, Flavia Royón durante una visita que hizo al Centro de Desarrollo Tecnológico de IMPSA en Mendoza.

La iniciativa oficial será girada para su tratamiento durante las próximas semanas, según anticipó la secretaria de Energía de la Nación, Flavia Royón.

La funcionaria sostuvo que durante las reuniones bilaterales de las que participa el gobierno nacional queda claro que los otros países miran el hidrógeno como combustible no contaminante y aseguró que, en ese sentido, “el país tiene ventajas comparativas para desarrollarlo y para que esas ventajas se constituyan en competitivas”.

Royón destacó el potencial de las energías renovables para impulsar el uso del hidrógeno, así como también lo puede hacer la industria petroquímica junto al aporte del sistema científico tecnológico que hoy se encuentra trabajando en electrolizadores nacionales, a lo cual se suma la posibilidad de exportar a través de los puertos de aguas profundas.

Promoción a largo plazo

En este sentido, el proyecto de ley que el Gobierno enviará al Congreso buscará reemplazar la vieja norma N 26.123 que acaba de vencer y que tenía en cuenta el desarrollo de la tecnología, producción, uso y aplicaciones del H2 como combustible y vector de energía.

El objetivo oficial es instalar una política pública a largo plazo de común acuerdo entre el oficialismo y la oposición para potenciar el hidrógeno generado a partir del gas de Vaca Muerta ya que el Poder Ejecutivo ve a este insumo como la fuente prioritaria de la transición energética.

De hecho, el propio presidente Alberto Fernández hizo referencia varias veces al gas como “la energía de transición” por delante de las renovables.

Del mismo modo, el ministro de Economía, Sergio Massa, alineó su discurso con el presidencial y acaba de anticipar que el proyecto de ley de promoción del hidrógeno buscará otorgar estabilidad por 30 años a las inversiones en este combustible.

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El ministro de Economía, Sergio Massa alineó su discurso con el presidencial.

La iniciativa abrió una ronda de consultas con las provincias productoras de hidrógeno y con empresas que están interesadas en invertir en este negocio, lo cual en principio generó diferencias en el texto definitivo que Royón enviará la semana próxima al Parlamento.

La sanción de la norma otorgará un marco para la producción de hidrógeno (entre ellos, el verde) pero, esencialmente, las condiciones y los beneficios para su instalación en Argentina.

En lo que se coincide es en que el hidrógeno ha comenzado a ganar mayor atención por su potencial utilización como vector energético, como combustible y para el almacenamiento de energía.

La no emisión de dióxido de carbono en su combustión significa un aporte valioso a la transición energética, además de que su desarrollo no sólo tiene beneficios ambientales, sino también económicos.

Según los expertos en la materia, Argentina tiene el potencial de producir hidrógeno de manera competitiva, lo que le permitirá ser un actor de relevancia en este futuro mercado internacional generador de divisas, y a su vez contribuir a la transición hacía una matriz energética renovable.

En líneas generales, el proyecto de ley oficial insistirá en esos preceptos y en impulsar el hidrógeno bajo en emisiones como una oportunidad de inversiones y crecimiento para la Argentina, en especial por la infinidad de sus potenciales usos, el aumento de la demanda mundial de energía limpia y el desarrollo de las energías renovables ligadas a la producción.

De todos los colores

De hecho, desde el Consejo Económico y Social que funciona bajo el paraguas del Ministerio de Economía se viene impulsando la agenda de debate sobre el tema para la construcción de la llamada Estrategia Nacional de Hidrógeno bajo en emisiones 2030.

Se trata de la hoja de ruta que acompañará a la nueva norma contemplando la articulación público-privada y el diálogo con industrias asociadas junto al sector científico-tecnológico, para potenciar la economía del hidrógeno de todo tipo, desde el gris (que actualmente se produce pero sin tecnologías de captura de carbono), hasta hidrógenos más limpios como el azul (sobre la base de gas natural); el rosado (energía nuclear) o el verde (energías renovables).

Una empresa argentina abastecerá de hidrógeno verde al puerto más importante de Europa
Desde el Consejo Económico y Socia se viene impulsando la agenda de debate sobre el tema para la construcción de la llamada Estrategia Nacional de Hidrógeno bajo en emisiones 2030.

En el primer caso, el país ya produce 400.000 toneladas por año de hidrógeno gris, aunque aún sin la tecnología adecuada que permitiría capturar el carbono y reducir su impacto ambiental, lo cual se busca remediar en la futura norma.

Con respecto al hidrógeno verde, ofrece un abanico de oportunidades en el Noroeste, donde se encuentran los más altos niveles de radiación solar del mundo, y en la Patagonia que, por los fuertes vientos, dispone de un potencial enorme a partir de la energía eólica.

Por ese motivo, la futura ley buscará comprender las proyecciones nacionales, las diversas tecnologías disponibles y necesarias para la producción, el almacenamiento, la conversión y el transporte del hidrógeno. También el análisis de los costos —tanto de producción como de logística— y los posibles precios que se van a suscitar fruto de la demanda mundial esperada.

Del mismo modo, se analizarán las condiciones para exportar hidrógeno junto con el desarrollo del mercado interno y el desarrollo de los primeros proyectos e inversiones de mediana escala.

 

Fuente: Economia sustentable