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En medio de las fuertes restricciones para importar autos 0km y la falta de oferta de vehículos, a partir del 1 de diciembre, los autos de más de $5.800.000 de precio al público deberán pagar el impuesto al “lujo”.

En medio de las fuertes restricciones para importar autos 0km y la falta de oferta de vehículos, a partir del 1 de diciembre, los autos de más de $5.800.000 de precio al público deberán pagar el impuesto al “lujo”, como consecuencia del ajuste de la base sobre la que se calcula ese tributo.

Desde ese mes y hasta fin de febrero los 0km por arriba de ese valor estarán gravados con la primera escala de los Impuestos Internos, que equivale a una alícuota del 20%. Este cambio se debe a que el monto que se toma para el cálculo impositivo pasará de los $3.550.800 que rige en la actualidad, a un valor de salida de fábrica o distribuidor de $4.114.880, según información a la que accedió Ámbito.

El número surge de un ajuste de 15,88%, correspondiente al aumento de los precios mayoristas de los vehículos en el trimestre de julio, agosto y septiembre. A este valor imponible, de salida de fábrica o distribuidor, hay que sumarle el pago del 21% de IVA más el margen de comisión de la red comercial de 15%.

Debido a las distintas formas de computar el gravamen y a la posibilidad de que se resigne ese margen, no hay un precio al público único, pero el valor de referencia ronda los $5.800.000. Hasta fin de noviembre los modelos deben pagar la primera escala son los que se ubican por arriba de $5.050.000.

Por la forma de cálculo de Impuestos Internos, una alícuota de 20% equivale a una suba de precio de alrededor de 25%, lo que hace que los modelos que sean afectados queden fuera del mercado. Es por eso que las marcas tienden a mantener los 0 km que ronden ese precio justo por debajo de ese tope para evitar que tributen el recargo fiscal.

En las listas de las distintas marcas se puede observar que existen varios modelos, con distintos niveles de equipamiento, al mismo precio. Teniendo en cuenta el desabastecimiento que hay en el mercado, esos modelos se dejan de vender o se comercializan con sobreprecios.

Una vez que se actualice la nueva base, los modelos que están “topeados” cerca de la base imponible tendrán un incremento al público acorde con la variación del índice mayoristas, es decir, más de 15%. Si se toma la cotización actual del dólar blue, los 0 km de más de 20.000 dólares “billete” deberán tributar.

Este tributo afecta a modelos importados, pero también a varios nacionales y está pensado para gravar a los bienes suntuarios, pero los vehículos que estarán afectados pertenecen a un segmento medio. Hay que tener en cuenta que sólo quedan pocos modelos de 0 km por debajo de los $3.000.000. En el caso de la segunda escala, con una alícuota de 35%, la base imponible pasa de $6.550.000 a $7.590.000.

También, por la forma de calcular este impuesto, los precios de los modelos alcanzados, con este 35% adicional, provocan una suba de precio al público de 50%. En este caso, el precio de los autos que están alcanzados es de alrededor de $10.804.588 en la primera facturación. Es decir, las que hacen los importadores o terminales a la concesionaria.

Por la falta de vehículos, el precio al público que se paga es el que surge de la negociación entre las partes y puede estar muy por arriba por los sobreprecios. Lo que va a provocar esta suba de la base imponible es que los vehículos que estén “topeados” acomoden su precios y eso permita que se ajusten los 0km que están por debajo.

El dato a tener en cuenta es que desde hace dos meses, tal como adelantó Ámbito, hay un acuerdo “de palabra” entre las automotrices y el Gobierno de limitar los aumentos mensuales a aproximadamente un tope de 3%. Si bien no todas las marcas lo están cumpliendo, en septiembre y octubre los ajustes estuvieron entre 3% y 4,5%, bastante por debajo del 6% promedio que venía de meses anteriores.

 

Fuente: Ambito