z.system

“Los años 2022 y 2023 serán decisivos para determinar el futuro del desarrollo offshore en las costas bonaerenses”, indicó un reciente informe del estudio de comercio exterior B&B Comex, que no dudó en describir a la Cuenca Argentina Norte (CAN) como “la Vaca Muerta en el mar”.

Es que según estimó B&B Comex, el desarrollo de hidrocarburos offshore en la CAN generará exportaciones por u$s20.000 millones y más de 200.000 empleos directos e indirectos en Mar del Plata y sus alrededores.

“Los resultados de la asociación entre YPF y Equinor, que buscan revelar la riqueza energética que subyace en el fondo del mar, serán claves para determinar la magnitud de los recursos energéticos disponibles”, destacó el análisis de comex, y los comparó con los trabajos de YPF y Chevrón en Neuquén. “Hace una década abrieron el camino en Vaca Muerta, donde se alcanzó la explotación de recursos no convencionales del shale y tight, que ya representan el 30% de los barriles de petróleo y 40% del gas de toda la Argentina”, remarcaron.

B&B Comex no se equivoca. El ansiado hallazgo de reservas de petróleo y gas a 400 kilómetros al sur de Mar del Plata podría marcar otro hito en la historia de los hidrocarburos argentinos. Según pudo saber Ámbito, finalizadas las audiencias públicas no vinculantes del municipio de General Pueyrredón, la Justicia resolverá muy pronto un reclamo judicial que habilitaría a la noruega Equinor a iniciar el relevamiento sísmico 3D.

El 3 de junio pasado la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata habilitó el proyecto de exploración petrolera en el Mar Argentino al dejar sin efecto la medida cautelar del sector pesquero que suspendía las operaciones, pero ordenó realizar una nueva Declaración de Impacto Ambiental (DIA), que resulte complementaria de la ya aprobada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para dar continuidad a la Campaña de Adquisición Sísmica offshore. Los camaristas pidieron explícitamente que el la nueva DIA contenga algunos pedidos escuchados en las audiencias virtuales, organizadas por el Concejo Deliberante marplatense.

El 9 de agosto pasado la cartera de Ambiente aprobó con la Resolución 7/22 el estudio de impacto ambiental complementario, que establece que las tareas de control ahora estarán bajo la órbita de ese Ministerio y no del de Economía, como se había aprobado inicialmente; y que se deberán esperar 24 meses antes de realizar una nueva prospección sísmica en los mismos bloques CAN 100, 108 y 114 y solo si la información recolectada previamente no ha sido suficiente.

La Cámara también había exigido al Ministerio de Ambiente un profundo análisis de la legislación vigente y los pactos internacionales sobre la preservación de la Ballena Franca Austral -que podría ser declarada monumento natural- y recomendó la intervención de la Administración de Parques Nacionales. El Ministerio realizó la consulta y derivó las respuestas a Equinor, para que mejore el Plan de Gestión Ambiental (PGA). Según pudo saber este medio, esas mejoras en las medidas de mitigación y los programas de conservación, esencialmente en lo referido a fauna marina y operadores del monitoreo, ya fueron incorporadas, incluso, con la previsión de contratación de especialistas locales. Equinor también se comprometió a articular acciones y cooperar con la Red Federal de Asistencia a Varamientos de Fauna Marina.

La nueva propuesta ambiental ya fue enviada al juzgado federal Nº 2 de Mar del Plata, a cargo de Santiago Martín, quien debe estudiar las modificaciones a la DIA y definir si cumplen o no con el pedido de la Cámara.

El plan de los noruegos es iniciar las operaciones sísmicas a fines de septiembre próximo, pero son muy cautos y serenan expectativas. Los trabajos durarán entre 100 y 150 días y se desarrollarán ininterrumpidamente las 24 horas del día, si las condiciones meteorológicas lo permiten.

Una de las dos zonas de relevamiento cubre al CAN 114 y la otra al 108 y 100, juntos. Para la CAN 114 la zona por cubrir son unos 3500 km2. La CAN 100 está ubicada fuera de la Zona Económica Exclusiva de Argentina, en aguas donde opera la flota pesquera internacional. En este caso, el alcance máximo de la zona de relevamiento cubre unos 6.000 km2 para las dos licencias (100 y 108), pero Equinor estima que la zona de relevamiento más probable comprende un área significativamente menor a 2.000 km2.

La firma estatal extranjera tiene previsto movilizar el buque sísmico desde el puerto de Buenos Aires e instalarlo en aguas profundas. El buque será abastecido por otra embarcación cada dos o tres semanas, con suministros como combustible, alimentos, equipos y el personal adicional. El reabastecedor partiría del puerto de Mar del Plata.

La Argentina posee actividad offshore desde hace 40 años. El desarrollo pionero fue de Total Austral (actualmente Total Energies) en los 70, lo que implicó la instalación de plataformas en Tierra del Fuego. Hoy, el offshore aporta el 15% del gas que consume el país, con 36 pozos productivos en la Cuenca Austral.

Un estudio de Ecolatina estimó que tras la exploración en la Cuenca Argentina Norte el PBI crecería entre 0,24% (con 1 descubrimiento) y 1,88% (con 10 descubrimientos), mientras que en el año de mayor nivel de producción y ventas de estos recursos, el PBI podría dispararse entre 0,36% y 3,61% extra. En cifras, un descubrimiento significaría exportaciones por u$s44.708 millones, es decir un 11% del PBI argentino de 2020; 5 descubrimientos u$s223.428 millones (57%); y 10 descubrimientos u$s447.076 millones (1,15 veces).

La consultora B&B Comex aseguró que en la actual coyuntura internacional, con un barril de petróleo por encima de los u$s100, el renovado debate geopolítico por la seguridad energética y un déficit energético récord de Argentina previsto para este año en más de u$s5.800 millones, reflejan una vez más la “centralidad estratégica” que detenta el sector energético para el desarrollo económico del país. Y el offshore no es ajeno. Como ocurrió con Vaca Muerta, un descubrimiento de esta magnitud volverá a cambiar la historia energética argentina para siempre.

 

Fuente: Ambito