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El campo paraliza las ventas y todavía restan por comercializarse 22,9 millones de toneladas de soja. Los productores, a la expectativa de posibles anuncios.

A pesar de la caída de ventas de soja que comenzó a evidenciarse con mayor fuerza en julio, en lo que va del mes la liquidación de divisas de las empresas agroexportadoras suma más de u$s2.200 millones y el séptimo mes del año cerraría en torno a los u$s3.000 millones. Mientras tanto, con la mirada hacia adelante, el escenario puede complicarse porque la menor comercialización de la oleaginosa impactará indefectiblemente en el ingreso de dólares de los próximos meses.

Concretamente, ante los rumores de que el Gobierno estudia algún tipo de medida tendiente a acelerar las ventas de soja, en las últimas semanas y con mayor énfasis durante la semana pasada, se paralizaron prácticamente las ventas de la oleaginosa. Es que los productores se baten entre dos escenarios. El primero, que el gabinete económico planea un estímulo para los productores; el segundo, que directamente se castigará a aquellos que no vendan su cosecha.
Ante un escenario tan ambiguo el campo espera y, por lo pronto, solicita medidas que no sean “cortoplacistas”. Las declaraciones del presidente Alberto Fernández el pasado viernes, terminaron por caldear el ánimo del sector agroexportador. Es que en esa oportunidad el primer mandatario apuntó a los que especulan y “guardan u$s20.000 millones en el campo”. Un número, que en rigor de la verdad tiene poco de cierto. La estadística que muestra el ministerio de Agricultura marca que quedan por venderse alrededor de 22,9 millones de toneladas de soja, valuadas entre u$s12.000 y u$s14.000 millones.

De cualquier manera, desde las entidades rurales y un sinfín de productores reunidos por estas horas en la Exposición Rural de Palermo, remarcan que el productor no está especulando sino que ejecuta ventas de soja en la medida de sus necesidades financieras. “La soja se va a liquidar, nunca se guarda por guardar. Cuando inicie la próxima siembra, el productor venderá para financiarse. Es algo que sucede todos los años, pero ahora el Gobierno pone el foco ahí porque necesita más dólares”, explicó en diálogo con Ámbito el líder de una empresa agroexportadora.

El punto de inflexión para que el campo liquide la cosecha hoy pasaría por el incremento de la brecha entre el dólar mayorista y los alternativos. La ecuación es que actualmente los agricultores reciben por cada dólar exportado uno $85 y mientras tanto el CCL, el MEP y el blue pasaron cómodamente la brecha de los $330 durante la semana pasada. Para descartar cualquier especulación tendiente a una devaluación, fue el propio Gustavo Idígoras, líder de CIARA – CEC, la cámara que nuclea a las principales agroexportadores que operan en Argentina, quien remarcó apenas semanas atrás que el tipo de cambio oficial no es el problema, sino más bien la brecha.

La alternativa que habían planteado las empresas agroexportadoras al Gobierno fue la baja de retenciones, de manera temporal, a la soja y sus derivados. Con un punto clave: que esa baja sea de un porcentaje considerable, no menos del 10% para tentar a los productores. Esa medida, semanas atrás, habría sido descartada por el Gobierno, que también mira atento la recaudación y espera que este año la soja aporte más de u$s8.000 millones en DEX.

Así las cosas, mientras el Gobierno evalúa los pasos a seguir, los productores también demoran sus decisiones de venta y aguardan una señal clara para plantear, además, la próxima siembra de la oleaginosa, un dato para nada menor, que también ocupará un rol clave en el futuro de la economía argentina.

Fuente: Ambito