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La Agencia Internacional de Energía, con sede en París, anticipó en los últimos días que teme un fuerte “impacto” en el suministro mundial de petróleo, tras las sanciones impuestas a Rusia por la invasión de Ucrania.

El petróleo retomó la senda alcista en las cotizaciones luego que la Agencia Internacional de Energía(AIE), con sede en París, anticipara en los últimos días que teme un fuerte “impacto” en el suministro mundial de petróleo, tras las sanciones impuestas a Rusia por la invasión de Ucrania. “La perspectiva de perturbaciones a gran escala de la producción rusa amenaza con crear un impacto mundial en la oferta de petróleo”, escribió en su informe mensual la agencia, que integran 31 países y asesora a las principales naciones desarrolladas en materia de política energética. Según la AIE, el aumento del precio de las materias primas y las sanciones impuestas a Rusia “deberían reducir de manera considerable el crecimiento económico mundial” y repercutir en la inflación, a lo que agregó un panorama sombrío de escasez de oferta e incertidumbre para el mercado petrolero.

Rusia es el mayor exportador mundial de petróleo y de productos refinados al resto del mundo, con 8 millones de barriles diarios (mbd). Estados Unidos y el Reino Unido impusieron un embargo al petróleo ruso por la guerra en Ucrania pero en Europa el sector energético está excluido de las sanciones de la UE. Sin embargo, la AIE señala que muchas empresas se han alejado de Rusia por su cuenta y calcula que a partir de abril 3 millones de barriles de petróleo ruso podrían no estar disponibles. Frente a estas pérdidas, “hay pocos indicios de un aumento de la oferta o de una reasignación significativa de los flujos comerciales”, señala la AIE.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados en el marco de la OPEP+, que incluye a Rusia, se niegan de momento a aumentar la producción para aliviar el mercado, ciñéndose a un incremento gradual de 400.000 barriles diarios cada mes. En cuanto a la demanda, la AIE revisó a la baja su previsión y ahora se espera que aumente en 2,1 mbd este año, hasta un total de 99,7 mbd.

Como reveló el sitio Oilprice, la escasez de petróleo crudo es invariablemente una mala noticia para quienes consumen productos derivados del petróleo. Pero cuando se trata de estos productos, la escasez de diésel tiene el potencial de ser incluso más devastadora que la escasez de crudo. Rowena Edwards, de Reuters, informó a principios de febrero que la escasez de suministro de petróleo crudo, gas y carbón estaba comenzando a extenderse a los productos derivados del petróleo, en particular a los destilados medios, el más popular entre los cuales es el combustible diésel.

El combustible, cuyo mayor mercado es el transporte de mercancías, se vio gravemente afectado durante los cierres por la pandemia a medida que disminuían las tarifas de transporte. Sin embargo, después del final de los cierres, cuando las economías comenzaron a recuperarse de lo peor de la pandemia, el transporte se recuperó y la demanda de combustible diésel aumentó. Sin embargo, la producción todavía tiene que ponerse al día.

Las existencias de combustible diésel en Europa están en su nivel más bajo desde 2008 y un 8%, o 35 millones de barriles, por debajo del promedio de cinco años para esta época del año.

En los Estados Unidos, la situación es aún más grave. Allí, los inventarios de combustible diésel son un 21 por ciento más bajos que el promedio estacional de cinco años antes de la pandemia, lo que se traduce en 30 millones de barriles.

En Singapur, un centro mundial de comercio de energía, los inventarios de combustible diésel están 4 millones de barriles por debajo del promedio estacional de cinco años antes de la pandemia.

Sin embargo, lo que quizás sea peor es que, en los últimos 12 meses, los inventarios combinados de combustible diésel en los EE.UU., Europa y Singapur han perdido 110 millones de barriles combinados que aún no se han reemplazado.

Reino Unido pide a los árabes que bombeen más petróleo

En este marco, el primer ministro británico, Boris Johnson, llevó a cabo el último miércoles una visita a Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita en busca de aumentar la producción de petróleo para controlar los precios. Johnson llegó a Abu Dabi para conversar con el príncipe heredero Mohamed bin Zayed y tenía previsto continuar el viaje a Riad, en momentos que Occidente busca terminar con su dependencia del petróleo ruso.

Johnson se reunió con el líder de facto saudita, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, lo que lo convierte en uno de los pocos gobernantes occidentales en visitar Riad desde el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi en 2018.

Indicó que la visita también buscó aumentar las inversiones británicas en la energía verde, incluido un anunció de 1.300 millones de dólares del grupo energético saudita Alfanar para un proyecto de producción de combustible de aviación a partir de desechos. “No es solo cuestión de mirar a los países de la OPEP y ver lo que pueden hacer para aumentar la oferta, aunque eso es importante”, declaró Johnson a medios británicos.

“Cuando miramos la dependencia que Occidente en particular ha desarrollado sobre los hidrocarburos de Putin, sobre el petróleo y gas de Putin, podemos ver el error que eso ha sido porque él puede chantajear a Occidente”, agregó.

Arabia Saudita y EAU, dos de los mayores exportadores mundiales de petróleo, tienen vínculos con Moscú y han evitado posicionarse contra Rusia. Pero Johnson dijo antes de partir que el impacto de ataque “brutal y no provocado” de Rusia se sentirá más allá de Europa.

 

Fuente: Ambito