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Se esperan diversas movilizaciones entre hoy y el lunes. Se oponen a un incremento de las retenciones de aceite y harina de soja. Prometen hasta un tractorazo hacia Capital Federal.

Apenas el Gobierno avanzó con el cierre del registro para exportar harina y aceite de soja el domingo pasado, distintos grupos de productores autoconvocados y que en la práctica no son parte de la denominada Mesa de Enlace, comenzaron a organizarse para concretar movilizaciones en las rutas. A pesar de que hasta el cierre de esta edición el incremento de las retenciones a estos productos no se había oficializado en el Boletín Oficial, las movilizaciones y asambleas en las rutas ya son un hecho.

Ayer jueves, un grupo se congregó a las 18 en la Ruta 9, convocado por la Sociedad Rural de Jesús María, en lo que fue una las tantas asambleas que se esperan para los próximos días. Incluso, hoy cuando el presidente Alberto Fernández esté presentando las nuevas medidas que buscan contener la inflación, los productores agropecuarios prometen en simultáneo su presencia en las rutas para escuchar el discurso oficial.

En algunos sectores del campo dicen que lo que se está gestando tranqueras adentro es muy similar a una nueva “125”, haciendo clara referencia a aquella protesta que nació en 2008 en contra de las retenciones móviles que por entonces quería instalar Martín Lousteau, el ministro de Economía de ese momento. De esa fuerte movilización nació también la Mesa de Enlace y personajes que escalaron fuerte en la política como el caso del hoy senador Alfredo De Angeli o el diputado Ricardo Buryaile que llegó a ocupar por un tiempo el cargo de ministro de Agroindustria durante la gestión de Mauricio Macri.

En este marco y fuertemente avalados desde las redes sociales por distintas figuras del PRO, bajo el lema “Libre, no mendigos” los productores prometen realizar hoy otra asamblea con movilización en la Ruta 9 km 147. Aquí los convocantes son los dirigentes de las sociedades rurales del norte bonaerense. Otro de los lemas que acompañan a esta organización es el de “No a las retenciones” o “Retenciones cero”.

Quizás lo singular es que todas estas iniciativas fueron impulsadas por el cierre del registro de las exportaciones de aceite y harina de soja y ante una posible suba de retenciones que en la práctica afectaría a la industria aceitera que hoy paga 31% y pasaría a tributar 33%. Lo cierto es que desde el sector productivo explican que la industria trasladaría parte de este incremento directamente al productor ya que tendría menor capacidad de pago para originar materia prima para procesamiento.

En tanto, para el sábado está pautada otra asamblea en la provincia de Buenos Aires, entre las rutas 5 y 46 bajo el lema: “El campo es parte de la solución, tipo de cambio único, somos capaces de producir más”. A su vez, el lunes se espera otra movilización en la provincia de Santa Fe, más específicamente en el enclave de las rutas 192 y 178.

Como corolario, todas estas asambleas se estarían organizando para concretar una movilización hacia la Capital Federal o, como resonó tanto en medio del conflicto por la 125, “un tractorazo”.

Mientras tanto, en el Gobierno buscan bajar cualquier tipo de confrontación directa con el campo y en los despachos oficiales explican que esta gestión buscó acercar posiciones con medidas concretas para el sector como por ejemplo la Ley Agroindustrial o el Plan GanAr. Otra de las cuestiones que explican es que en el actual contexto inflacionario no hay margen de negociación porque el eje está en combatir la fuerte suba en el precio de los alimentos.

En rigor de la verdad, el incremento de los commodities agrícolas es una buena noticia para la economía argentina pero también su talón de Aquiles, ya que estas subas también se reflejan en el mercado interno, más específicamente en el precio de la carne vacuna o el pollo ya que tienen al maíz como base para la alimentación animal. Algo similar ocurre con el trigo, pero quizás en menor medida, en su impacto sobre el precio del pan porque lo cierto es que también influyen los costos laborales, impuestos y otros ítems lógicos de la cadena.

De cualquier manera, lo que se espera para los próximos días es una fuerte reacción del campo que se visualizará en las rutas y quizás hasta en la Capital Federal. De aquí en más se abre otro interrogante clave y es si realmente el humor social puede resistir este tipo de acciones teniendo en cuenta los actuales índices de inflación y pobreza.

 

Fuente: Ambito