z.system

En un informe reciente, la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que por las escasas lluvias, la campaña puede estar por debajo de la 2017/2018. Preocupa a los productores los pronósticos desfavorables para la próxima semana.

Los lotes de soja de la zona núcleo están sufriendo un duro embate por la falta de lluvias. La zona sur de Santa Fe, el norte bonaerense y el centro y este de Córdoba tuvo importantes recortes de rendimiento y desde la Bolsa de Comercio de Rosario no descartan que esta campaña se ubique por debajo de la de 2017/2018.

Si bien se esperan lluvias que frenen la situación, no será suficiente: entre 5 a 15 mm para el este de la región y de 15 a 30 para el oeste, según informó Agrofy. “Los pronósticos no son favorables en cuanto a provisión generalizada de agua hasta el comienzo de la última semana del mes”, indicó el relevamiento de la entidad. “Lamentablemente, en este escenario, la soja de la región núcleo tiene muchas chances de terminar con rendimientos por debajo de la 2017/18, cuando promedió sólo 29 qq/ha”, sostuvo la Bolsa de Comercio de Rosario.

Al 11 de febrero del año pasado se proyectaba que la soja alcanzaría en la región núcleo un rendimiento de 38,5 quintales por hectárea, pero el final del mencionado mes fue seco y registró una baja de 7,4 quintales por hectárea. Actualmente las estimaciones se ubican en torno a los 31,8 quintales por hectárea, pero los especialistas de la entidad señalaron que ese número no fue ajustado en los últimos 7 días, esperando las lluvias que permitan frenar la merma, algo que hasta el momento no ha sucedido, más allá de algunas precipitaciones desparejas y menos importantes de lo que se preveían en el oeste y este de la región.

Indicadores que preocupan

De acuerdo a la Guía Estratégica de la Bolsa de Comercio, lo que llovió en la semana no cambió que el 60% de la región núcleo siga en escasez y sequía. El 85% está llenando granos y el resto forma chauchas. Otro indicador importante es que el 45% de la soja de primera está en condiciones regulares a mala (mala 7%, regular 38%, buena 45% y muy buena 15%) y, por último, no hay lluvias previstas para la próxima semana.

La soja de primera se encuentra con un 45% del cultivo en estado regular a mala y el 85% ya está en llenado de granos. “La ausencia de lluvias importantes de las últimas tres semanas en pleno periodo crítico de la oleaginosa de primera sigue bajando los rindes esperados. En las zonas más complicadas por la escasez hídrica, el llenado de granos está muy comprometido”, remarcaron en el informe.

El informe, también, destacó que el 45% de la soja de segunda de la región está regular a malo. Además, hay un 10% en condición mala y un 35% regular y esto podría incrementarse aún más.

“El 80% de los lotes están formando las chauchas (entre R3 y R4), hay un 12% que aún está en floración (R2) y un 8% más adelantado comenzando a llenar los granos (R5). En el centro-sur santafesino se necesitan más de 50 mm para sobrellevar el periodo crítico”, destacaron desde la entidad.

En contraposición, el precio internacional de la soja sigue escalando superando los u$s588 la tonelada, para alcanzar su mayor valor en 10 meses el pasado viernes. De este modo, vuelve a acercarse a los u$s 600 por tonelada. Los fundamentos de la suba radicaron en las preocupación del mercado respecto al clima seco en Sudamérica y su impacto en los precios. “El deterioro en los cultivos en Argentina y Brasil podría decantar en una mayor demanda de exportación para la oleaginosa estadounidense y da sostén a las cotizaciones”, explicó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

En principio, este repunte en la cotización podría ser una buena noticia para el ingreso de divisas al país y para el mercado cambiario, tal como ocurrió el año pasado, cuando la soja alcanzó su precio más alto en nueve años y esto se reflejó en un récord de ingreso de dólares al país por parte del sector del agro. Sin embargo algo que parece ser positivo, los elevados precios no se corresponden con un buen motivo: se espera que como consecuencia de la sequía haya una menor cantidad de volúmenes exportados, por lo que la suba del precio serviría apenas para compensar una menor cosecha.

 

Fuente: Ambito