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Referentes del sector agrícola aseguran que en los últimos 50 años nuestro país se embargó en una política de corto plazo que potenció el sesgo antiexportador. El liderazgo político sería la clave para lograr que Argentina sea una potencia agroindustrial.

Las cadenas de cultivos más importantes en términos de superficie e ingresos pidieron recientemente al Gobierno avanzar en un proceso “gradual” de baja de las retenciones para así aumentar las exportaciones y por consiguiente, el ingreso de divisas al país, que en los últimos días una vez más volvió a estar en el ojo de la tormenta. Es que nuestro país necesita dólares. Los requiere para la importación de insumos, para ampliar las capacidades industriales productivas y obviamente para cancelar los compromisos tomados por los distintos gobiernos que ante inminentes colapsos de la economía debieron recurrir a créditos externos.

El debate es constante pero siempre oportuno y más aún cuando nuevamente la Argentina debe tomar decisiones impopulares acerca de la disponibilidad de la moneda extranjera. Ese debate radica en cómo lograr que nuestro país crezca en su capacidad productiva y en hasta dónde se exige al músculo que es la exportación de granos y carnes, que son el corazón y el pulmón de nuestras ventas al exterior.

En diálogo con Ámbito, Luis Zubizarreta, presidente de la Asociación Cadena de la Soja (ACSOJA) aseguró que para aumentar la producción agropecuaria “debemos tener una política de Estado que brinde estabilidad y reglas claras. Bajar la enorme carga fiscal que recibe la producción agroindustrial y equipararla con la que tiene el resto de la economía, no discriminarla más. Eso va a generar un crecimiento tan importante que al final el Estado va a recaudar más. Esa es la principal medida que hay que tomar, valiente, pero hay que hacerlo inteligentemente de moto tal que crezca la torta”.

El titular de la cadena que agrupa a las industrias de granos más importantes del país detalló que “es necesario tener políticas que generen agregado de valor. Hay una gran discusión respecto de la carga impositiva de los productos agroindustriales y esta claro que hay que equiparar los impuestos. No puede ser que alguien que invierte para industrializar un producto agrícola pague más impuestos que aquel que los exporta en su estado natural. Hay que atender esa problemática”.

Dentro del sector productivo hay una gran coincidencia en cuanto a que es necesario que los líderes políticos adopten una visión exportadora, que ayude a terminar con la idea de que vender al mundo sólo beneficia a unos pocos. Varios especialistas coinciden en que nuestro país debería iniciar esa cruzada, donde se dirime el bienestar de las próximas generaciones.

El experto en comercio internacional y director de la Consultora DNIMarcelo Elizondo, explicó en diálogo con Ámbito que “es fundamental mejorar las condiciones comerciales. Tenemos muchos desincentivos que hacen que el que no tiene alta productividad, no progrese. Tenemos brecha cambiaria y retenciones, que te quitan gran parte de la renta. Hay problemas de acceso al financiamiento, no hay acceso a mercado de capitales externos y tampoco de capitales locales porque hay inestabilidad económica y financiera. El financiamiento bancario esta en un 75% tomado por el estado con distintos instrumentos, eso hay que mejorarlo”.

Regulación

Les regulaciones en la Argentina en materia de comercio exterior están a la orden del día. Consultado por esta temática, Elizondo detalló que “la economía Argentina esta supraregulada, con mucha congestión regulativa que desalienta proyectos a largo plazo, e incluso desalienta la innovación. Hay que mejorar la vigencia de las instituciones relativas al comercio, la inversión y la producción”. También aseguró que “es fundamental mejorar el acceso a mercados. El 60% de todas las exportaciones del mundo ocurren entre países que tiene firmados tratados de libre comercio entre sí. Argentina tiene sólo el 20% de ventas a países con acuerdos con preferencia arancelaria y eso es un costo que desalienta la producción. Resolver estas cuestiones podría alentar a las empresas a producir más, incorporar capacidad tecnológica y generar proyectos a largo plazo”.

Ante esta situación planteada, cabe preguntarnos si crecer y aumentar la matriz productiva es una cuestión política o del sector empresario. Según Zubizarreta, ”la política forma parte de la mala decisión que tomó Argentina de discriminar y tener un sesgo antiexportador, seguramente de la mano de una visión de que eso es popular y el primer paso que tenemos que dar, como sucedió en Brasil, es que la opinión pública valore lo que representa la agroindustria, que no es el sólo beneficio para unos pocos, es todo lo contrario. Es una cadena de valor que tiene un amplio efecto rebalse que genera empleo de calidad y con sustentabilidad económica”.

Ante la misma consulta, Elizondo aseguró que “crecer no es sólo política. Es una conjunción de factores. El entorno político despeja obstáculos pero no genera la producción, eso lo hace el sector privado. Para eso se necesita más inversión y abrir la economía no sólo para exportar sino también para importar y por supuesto darle a las empresas mejores condiciones”.

 

Fuente: Ambito