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El clima se regularizó en varias zonas respecto de lluvias. Siguen firmes los mercados internacionales (leche y carne) y los granos podrían lograr un nuevo escalón. Continúan restricciones para exportar.

… que las temidas heladas tardías de noviembre se hicieron sentir en esta campaña afectando parte del trigo en plena etapa de llenado de granos, y también a la sojas nuevas que están emergiendo. Estos daños, sin embargo, fueron compensados (climáticamente hablando) por la recuperación de lluvias más regulares que alcanzaron a varias zonas donde se agudizaba la sequía.

Esto, sin embargo, no revierte los daños ya causados que en el caso del trigo se pueden expresar en menores rendimientos, y caída en la calidad de los granos. Pero lo más saliente del período fue la última reunión de AcSoja donde se reiteró el desafío de llegar a los 70 millones de toneladas desde los 44 millones actuales (+60%), como señaló el presidente de la entidad, Luis Zubizarreta.

El objetivo no es caprichoso, sino que responde a la capacidad instalada argentina para industrializar la oleaginosa, que se desarrolló en los años 90 en respuesta a la tendencia al crecimiento que traía la soja en aquel momento, la que comenzó a revertirse hace una década atrás, lo que provocó que en la actualidad el sector ostente alrededor de 35% de capacidad ociosa industrial, lo que aumenta los costos, y resta competitividad al sector. Ahora, con una superficie cultivada de alrededor de 16 millones de hectáreas, el cultivo se ubica unos 4 millones por debajo de su récord local de área. Según un estudio de la fundación cordobesa FADA, una de las causas del retroceso de este cultivo es que soporta una carga tributaria de 46%, del cual 73,5% se justifica por las retenciones, y otro 19,9% corresponde a Ganancias.

“Así, por cada dólar que gana el productor, debe pagar 5 por impuestos”, según señaló David Miazzo, de FADA. Otro dato a destacar es que en los dos últimos años, (2019 a 2021), mientras el precio internacional de la oleaginosa aumentó 46% al pasar de u$s364,91/tn promedio a u$s533,45/tn en ese lapso, la carga tributaria lo hizo en 64%, llegando en la actualidad a u$s246,47/tn. A su turno, la especialista Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario, explicó la brecha cambiaria actual, señalando que entre el dólar soja (menos retenciones), y el dólar oficial hay una diferencia de 49%, mientras que la diferencia se amplía hasta 207% respecto al dólar CCL (“contado con liqui”).

… que, en su informe anual Fresh Deciduous Fruit para Argentina, el USDA(Departamento de Agricultura de EE.UU.), proyectó que la producción de manzanas frescas 2021/22 aumentará solo 2% respecto a la anterior, y se estimó en 570.000 toneladas. En tanto, la entidad prevé que la producción de peras frescas disminuirá 4%, y estimó en 590.000 tn.

“El clima había sido favorable para la floración de la fruta hasta principios de octubre cuando hubo una helada que afectó a la principal zona productora de manzanas y peras de Argentina” indicó el USDA. Más de una década de aumento de los costos de producción y bajas ganancias deterioró la sostenibilidad financiera de los productos frescos. Pese a esto, la salida de algunas empresas frutícolas internacionales clave aumentó la consolidación del sector.

El USDA reveló que “los exportadores continúan afectados por la falta de competitividad en los mercados internacionales con respecto al Hemisferio Sur, debido a las condiciones económicas y financieras internas”, según consigna portalfrutícola.com.

…que, mientras en Paraguay esperan una inminente apertura de EE.UU. para la exportación de sus carnes vacunas; en el vecino Uruguay confirman los valores superiores a los u$s5.000 por tonelada para sus ventas externas, reflejo de la firmeza internacional. Simultáneamente, según Blasina y Asoc., un grupo de inversores argentinos se encuentra en la República Oriental evaluando la posibilidad de producir allí carne de cerdo, en parte, para envíos a China (aunque Uruguay todavía no cuenta con la habilitación). En tanto, la plaza local tuvo una sacudida con el adelantamiento de los aumentos (de 15%) en el precio de la hacienda gorda, situación que se esperaba recién para mediados del mes próximo.

El adelanto habría respondido a las mejoras relativas de poder adquisitivo por las elecciones lo que, para muchos, demuestra que la tranquilidad que traían las cotizaciones de consumo se debía más a la caída del poder adquisitivo, que a los congelamientos y controles de precios, a pesar de la baja en la faena que en el año va a rondar alrededor de un millón de cabezas. Según Ciccra, “en octubre de 2021 el consumo aparente de carne vacuna equivalió a 47,0 kg/año. En términos interanuales se observó una caída de 5,8% (-2,91 kg/hab/año).

 

Fuente: Ambito