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En Nueva México, Estados Unidos, serán responsables por los daños si un conductor en estado de ebriedad al que le vendieron combustible ocasiona un accidente.

La Corte Suprema de Nuevo México, Estados Unidos, decidió responsabilizar a las estaciones de servicio por su papel de expendedores de combustible a conductores ebrios. Desde ahora, tienen prohibido en ese estado vender nafta y diésel a quienes estén alcoholizados al volante de un auto.

El tribunal dictaminó por tres a uno que las estaciones de servicio tienen el “deber” de impedir que las personas alcoholizadas compren combustible. De hecho, el fallo llega incluso a dictar un edicto de que cualquier estación de servicio que a sabiendas permita a conductores ebrios cargar combustible en sus vehículos puede ser considerada responsable de las lesiones causadas por esa persona al volante mientras está en estado de ebriedad.

Nuevo México es el segundo estado en los Estados Unidos en publicar un fallo que coloca la carga de la responsabilidad en las estaciones de servicio. Tennessee fue el primero.

Para justificar esta medida, el tribunal citó un accidente fatal que ocurrió en 2011. En ese entonces, una estación de servicio vendió combustible a una persona alcoholizada que luego tuvo un accidente y mató al conductor del vehículo que fue chocaco. También señaló fallos anteriores y la reciente reforma de las leyes estatales sobre bebidas alcohólicas que revocó la venta de botellas en miniatura de licor fuerte en tiendas a todo público.

Suministrar combustible a un conductor ebrio es como proporcionarle las llaves del coche a un conductor ebrio. En consecuencia, la responsabilidad por la venta de combustible a un conductor ebrio es consistente con la ley de Nuevo México”, explicaron los jueces.

El único voto en contra del fallo, que provino de la jueza Barbara Vigil, señaló que la política actual de Nuevo México contra la conducción en estado de ebriedad no respalda extender la responsabilidad a los vendedores de productos no alcohólicos como el combustible. Ella argumenta que este fallo contra la estación de servicio infractora podría tener un impacto significativamente negativo.

Vigil escribió: “Bajo el razonamiento de la mayoría, los vendedores de cualquier artículo que permita manejar un auto, no solo el combustible, ahora podrían ser responsables de los accidentes. Por lo tanto, las tiendas de autopartes, llantas, mecánicos y otros también deberían estar involucrados”.

Ante este panorama, surgen algunos interrogantes. Uno de ellos es hasta dónde tiene que llegar la empresa para asegurarse de que el cliente no esté alcoholizado. Las estaciones aseguran que realizar una prueba de alcoholemia a cada conductor es muy oneroso. ¿Y a quién se le echa la culpa cuando el auto en cuestión está impulsado por un motor eléctrico?

 

Fuente: TN