z.system

Mientras aumentan los indicadores de pateamiento y ventas en el sector, empresarios señalan que disminuyeron las consultas para la adquisición de nuevos equipos. Por ahora las fábricas trabajan al 100% de su capacidad.

Según datos difundidos por la División de Maquinaria Agrícola la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), los patentamientos de cosechadoras crecieron 53,7% en junio y los de tractores registraron incrementos del 84,3%,

El dato concreto indica que la industria de la maquinaria agrícola sigue mostrando buenos indicadores. Durante el mes de junio se patentaron 577 tractores, lo que arrojó un incremento del 84,3% comparado contra las 313 unidades de mayo, y del 32% comparado con el mismo mes del año pasado cuando se registraron 437 unidades. Así, la cantidad de tractores registrados durante los primeros seis meses del año ascendió ahora a 2.326 unidades.

Los números también fueron favorables para el segmento cosechadoras, un rubro que por el alto valor de los equipos suele ser más complejo. En el sexto mes del año se patentaron 63 unidades, con una suba del 53,7% respecto de las 41 que se vendieron en mayo aunque con una baja del 49,6% en la comparación interanual, dado que en junio del año pasado se registraron 125 unidades. La caída es fuerte, sin embargo vale aclarar que la comparación en ese período contempla el cierre de fábricas y registros tras el inicio de la pandemia en marzo del año pasado.

Sin embargo, detrás de estos indicadores favorables hay otros que preocupan y por eso se encendieron algunas alarmas entre los fabricantes. Las mermas en las consultas se evidenciaron en tractores, fertilizadoras y cosechadoras. Luciana Mengo, Presidente de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agro Componentes de Córdoba (AFAMAC), confirmó que en la región “la demanda cayó en todos los rubros pero se mantiene la producción y las plantas trabajan al tope de su capacidad instalada, con entregas pendientes de operaciones ya concretadas”.

Las fábricas trabajan al límite de su capacidad instalada e incluso algunas registran demoras en las líneas de producción gracias a la alta demanda que se arrastra desde el año pasado y que continuó durante gran parte del primer semestre del 2021. Si bien las empresas invirtieron para ampliar su capacidad tecnológica y sumaron nuevos empleados para hacer frente a los requerimientos del mercado, que exige cada día más innovación, también es real que quedaron muchos frentes abiertos entre exportaciones, importaciones, búsqueda de más financiamiento, capacitaciones y aprovisionamiento de stocks.

Otro tema que complicó la fabricación de equipos fue el incremento en el valor de los insumos, por lo tanto las empresas debieron planificar las compras y asegurar el aprovisionamiento de materias primas para tomar ventaja ante futuros aumentos. También se generaron algunas trabas en la importación por la excesiva demanda de materia prima aunque se fueron normalizando con el tiempo. En el caso del acero, indispensable para la fabricación, aún persiste un problema global de abastecimiento por alta demanda y eso también dificultó el cumplimiento de las entregas.

En cuanto al resto de las importaciones -neumáticos y otros componentes que no se fabrican en el país- existieron algunos reclamos pero oportunamente se resolvieron gracias al diálogo entre el sector público y privado.

Para evitar éstos vaivenes, desde la industria insistieron en la necesidad de avanzar en el ámbito legislativo para que a partir de la sanción de una ley se pueda establecer cuáles son los productos de fabricación nacional según su composición. La idea es que el estado pueda establecer prioridades a la hora de fijar políticas diferenciales para quienes fabrican y ponen a trabajar a toda una cadena de valor versus las empresas que sólo ensamblan en el país. En definitiva, todos compiten por los mismos recursos para que se autoricen las importaciones de componentes indispensables para la fabricación de maquinaria agrícola.

 

 

Fuente: Ambito