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Las lluvias de los últimos días lograron frenar los recortes productivos. Mientras avanzan las cosechadoras en los campos se esperan rindes en la zona núcleo que ronden los 4.000 kilos por tonelada.

Las lluvias de los últimos días llegaron como una bendición para la campaña de soja en la zona núcleo porque se frenaron los recortes productivos. De esta manera se estima una cosecha en torno de las 45 millones de toneladas mientras lentamente las cosechadoras comenzaron a trabajar en algunos campos.

Según las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires los primeros resultados de la cosecha “entregaron rindes con una alta variabilidad, acorde a la distribución de las lluvias durante gran parte del ciclo del cultivo. Se espera que a lo largo de las próximas semanas las labores de cosecha cobren mayor fluidez mejorando los estimados de rindes regionales, permitiendo confirmar los rindes esperados”.

En paralelo, mejora la condición de humedad sobre importantes sectores del norte del área agrícola, siendo el NEA la región más favorecida, donde se prevé que tenga impacto sobre los cuadros tardíos de soja de segunda.

Así es que con el comienzo de la cosecha de soja en la Argentina inicia una temporada fundamental a seguir porque los rindes obtenidos tendrán mucho que ver con la producción final que las entidades productivas estiman en torno a las 45 millones de toneladas. Volumen que resulta 6,5 millones de toneladas menos que la campaña anterior pero que, gracias a la fenomenal suba de los commodities en el mercado internacional, no solo se lograría compensar las pérdidas productivas sino también alcanzar un récord en el ingreso de divisas que para la soja se estima en al menos u$s23.100 millones, con un valor FOB de la oleaginosa de alrededor de u$s515 por tonelada.

En tanto, con la cosecha en marcha el sostenimiento de los precios en el mercado internacional también juega un rol fundamental. Lo cierto es que la fuerte demanda de China y los acotados stocks globales continúan dándole fortaleza a las cotizaciones y por eso la soja se mantiene firme por arriba de los u$s500 por tonelada, mientras avanza la cosecha en Brasil y recién comienza la trilla en Argentina.

En este contexto, ayer en Chicago la oleaginosa cerró en torno a los u$s519,65 por tonelada, luego de cuatro jornadas consecutivas al alza terminó con un retroceso de u$s6 por tonelada. En una jornada agitada en los mercados financieros por los temores de que las nuevas restricciones que están tomando los gobiernos para intentar controlar focos de covid-19 vuelvan a golpear la economía global.

Por otro lado, en el plano local la recolección de maíz con destino grano comercial continua en el centro y sur del área agrícola nacional. Las labores cubren el 7% del área apta, luego de relevarse un avance intersemanal de apenas 1,1%.

En este caso también las lluvias registradas durante marzo mejoran las reservas hídricas de los lotes tardíos, pero demoran la cosecha de los planteos tempranos de maíz con destino grano comercial.

“Frente a este panorama, mantenemos la proyección de producción de 45 millones de toneladas, 6,5 millones menos que las estimadas el ciclo previo ya que la producción 2019-2020 alcanzó los 51,5 millones de toneladas”, detallaron desde la Bolsa de Cereales.

A su vez, en Chicago el cereal se negoció en torno a los u$s225,03 la tonelada, mostrando un retroceso de u$s2,65 respecto al cierre del miércoles. Según detallan desde la corredora Granar, pese a las bajas, el mercado de maíz sigue con fundamentos de firmeza, al menos para lo que resta de la actual campaña. En efecto, en su informe semanal sobre las exportaciones de los Estados Unidos relevó ventas por 4,48 millones de toneladas, un volumen que superó por mucho las 985.900 toneladas del reporte anterior y que quedó cerca del máximo previsto por los privados, que manejaron un rango que fue de 3,8 al 4,7 millones de toneladas.

 

 

Fuente: Ambito