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La estrategia oficial se basa en que el crecimiento del mercado se produzca a partir del incremento de ventas de vehículos nacionales y el aumento de las exportaciones.

La falta de divisas obliga al Gobierno a definir su política industrial en base a una regla innegociable: cuidar los dólares. Funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo vienen manteniendo reuniones con directivos de las automotrices para acordar los fondos que habrá disponibles este año para importar vehículos. Tal como adelantó ayer Ámbito, las empresas ya recibieron una primera estimación del dinero que dispondrán en los próximos meses. Los encuentros se mantendrán en los próximos días para cerrar el número final aunque algo ya queda claro y es que los dólares serán escasos. Desde las terminales dejan trascender que el monto previsto está por debajo de sus necesidades para cubrir las proyecciones que tienen en cuanto a la compra de vehículos en el exterior ya que la prioridad será atender la demanda de piezas importadas para producir.

Esta realidad va en línea con el propósito del Gobierno, tal como les fue planteado a las empresas. Los funcionarios comunicaron a las automotrices que este año deberán reducir fuerte el déficit del sector. El objetivo oficial es llevarlo a la mitad. Por ese motivo, el Gobierno le está otorgando a cada terminal menos dólares de lo previsto. Esa es una forma de forzarlas a corregir el desfase en el intercambio comercial, si quieren mantener la participación de mercado, a través del aumento de las exportaciones y de la nacionalización de piezas.

En 2020, el rojo de la balanza del sector cerró ligeramente por arriba de los u$s4.000 millones. Casi el 40% de ese desequilibrio correspondió a las importaciones que realizan las marcas no radicadas en el país y la importación por parte de terceros de autopartes para reposición. El 60% restante se concentró en la actividad de las terminales locales que producen y, a su vez, importan la mayor parte de los 0 km que venden y de las autopartes que necesitan para producir. Medido en dólares, ese déficit equivale a unos 2.400 millones. “Lo que se busca para este año es que el rojo comercial se reduzca en un 50% y se baje a unos u$s1.200 millones” explicó una fuente que participa de las negociaciones. Hay que tener en cuenta que este es un volumen global ya que la situación de cada empresa es diferente. Algunas son superavitarias; otras, no.

Una forma de bajarlo es a través del recorte de fondos que el Gobierno está haciendo con las automotrices pero con eso no alcanza. Por ese motivo, las fábricas deberán tener una política más agresiva en sus exportaciones y modificar el mix de ventas. Disminuir su oferta de 0 km importados e incrementar la de vehículos nacionales. Toda esta discusión se está dando con un mercado proyectado, según estiman los funcionarios, de 450.000 unidades para este año. Ese cálculo está entre las previsiones más optimistas. Desde el sector privado apuntan, como máximo, a 420.000 patentamientos con un piso de 370.000. La danza de números tiene que ver con el abastecimiento de autos que se produzca durante el año. La demanda, en la actualidad, está por arriba de la oferta. Esto hace pensar que se mantendrá la presión sobre los precios y, como sucedió en los últimos meses, que se requieran pagos por arriba de las listas oficiales para adquirir una unidad. El tema del volumen del mercado no es menor ya que alcanzar el objetivo oficial implicará mayor importación de 0 km medidos en números absolutos. Más del 60% de las ventas se concentran en vehículos que llegan del exterior por lo que a mayor volumen de operaciones, mayor es la cantidad de autos importados. Es cierto que en un año electoral es posible que haya flexibilidad oficial para que lluevan las críticas desde los consumidores por la disparada de precios,

En los próximos días se develará el misterio ya que Gobierno liberará los permisos de importación para cada empresa para el primer trimestre y se podrá el nivel de recorte de unidades que tendrá respecto al año pasado. En esa situación se encuentran también los importadores de marcas no radicadas que esperan conocer la cuota de dólares que tendrán este año. Desde ya, se supone que vendrá con recorte.

 

Fuente: Ambito