z.system

La brecha cambiaria disparó la demanda en un momento de escasez de vehículos del exterior que representan el 70% de las operaciones. También complica la falta de piezas para producir.

La lógica no se lleva bien con la Argentina. Abundan ejemplos que muestran que los principios que funcionan en otras latitudes no rigen en estas tierras. Siempre el estilo autóctono se impone sobre la racionalidad. El mercado automotor, en tiempos de tanta turbulencia económica, refleja esas anormalidades. En estos días, con un mercado desabastecido por las trabas a las importaciones y una producción que no logra despegar por falta de piezas, se produce un hecho insólito: que los autos usados de pocos años de antigüedad cuesten más que el valor oficial del mismo modelo.

Eso se comprueba con una recorrida por los sitios especializados en materia de precios. Por ejemplo, en el portal Info Auto, un Honda Civic EXL nuevo aparece con un valor de $2.700.000 mientras que, en la columna de al lado, el mismo modelo del año 2019, figura a $3.175.000. Si se va un par de año más atrás, a 2017, el valor es de 2.900.000.

Lo mismo sucede con un Jeep Renegade Sport que vale $1.671.000 el modelo nuevo, pero sube a $1.800.000 el de 2019. La lista es larga, lo que confirma que no son excepciones.

El motivo principal que genera esta situación es la falta de oferta. En un mercado con limitaciones para importar y con una brecha cambiaria que alienta la demanda, hay listas de espera de muchos modelos. Los plazos de entrega se estiran y lo mínimo que hay que aguardar para gran parte de los vehículos son 90 días. El problema es que, como las trabas para importar no parece que se atenúen sino que se profundizan, el panorama es incierto. El 70% de los 0 km que se venden, en los últimos años, se concentraba en vehículos del exterior. Además, no se sabe cuál será el valor de ese modelo cuando, finalmente, llegue a la concesionaria. Es por eso que muchos compradores se niegan a esperar y buscan un usado “joven”, como se denomina a los vehículos de hasta tres años de antigüedad. Esto genera una demanda fuerte en este segmento del mercado de segundamano que hace que sus dueños hagan valer sus vehículos. Es bueno aclarar que el valor pedido no necesariamente es el que se concrete ya que forma parte de una negociación. En última instancia, las cosas valen lo que la gente esté dispuesta a pagarla aunque, en épocas de demanda sostenida, la balanza tiende a inclinarse más hacia el lado del vendedor. Además de la menor oferta de 0 km, el segmento de los usados está impulsado también por una migración de consumidores que buscan reducir costos en la operación de compra y de mantenimiento. Patentar un vehículo sale más caro que una transferencia.

Es cierto que esta comparación, usados vs. nuevos, se hace sobre valores de lista, algo que hoy es muy difícil de encontrar. Con este mercado tan demandado, los 0 km se venden con sobreprecios que llegaron a rondar el 30% sobre su cotización oficial cuando el blue se acercó a los $200. Tomando el precio de transacción, el modelo nuevo se ubica ligeramente por arriba del usado 2019. Pero hay que tener en cuenta un dato. Normalmente, un vehículo de un par de años de antigüedad, pierde entre 30% y 35% del valor del 0 km. Hoy, esa brecha se redujo aún en base al precio de transacción como resultado de una demanda mayor que la oferta. Lo que queda claro con esta situación de vehículos usados por los que se piden más que el valor oficial del modelo nuevo es la confirmación de la existencia de sobreprecios.

“Lo que estamos viviendo es un mercado totalmente distorsionado con una demanda muy fuerte y una oferta reducida” explicó Alejandro Lamas, secretario de la Cámara del Comercio Automotor.

Si bien el comportamiento de sector se manejó con esta realidad desde hace meses, la baja brusca del blue en las últimas semanas cambió el clima. Eso sobreprecios quedaron descolados con un tipo de cambio de $150 por lo que, si se consolida la cotización en estos niveles, debería tender a reducirse. Algo de esto, en muy pequeña escala, se comenzó a percibir esta semana en las concesionarias de 0 km. La lógica es que se traslade a los usados pero, como se sabe, en la Argentina, la lógica no siempre funciona.

Fuente: Ambito