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La crisis afectó al sector de energía renovable y dejó a muchos proyectos tambaleando y a otros fuera de carrera. Para peor, se sumó la pandemia. La señal del Gobierno es fortalecer los contratos de compra venta de energía limpia entre actores privados. Pero en el mercado se preguntan si con eso alcanza.
por Roberto Bellato

Una fotografía comparativa basta para describir la situación que atravesaron las energías renovables en los últimos años y de dónde venían. En septiembre de 2015 Uruguay inauguró el parque solar La Jacinta con una capacidad de generación de 65 MW. Solo con ese proyecto, el país vecino duplicó toda la potencia histórica de energía solar que la Argentina tenía instalada hasta ese momento.

También en septiembre de 2015, durante el gobierno de Cristina Kirchner, el Congreso aprobó la Ley 27.191, que daría un impulso fundamental a las energías limpias en el país. La norma tuvo un amplio consenso. El gobierno de Mauricio Macri la reglamentó otorgándole aspectos centrales en marzo de 2016. Ese año el Ejecutivo lanzó el programa Renovar y en 2017 creó el Mater (Mercado a Término para la compra y venta de energía renovable con contratos entre privados). Ambas iniciativas le dieron un fuerte envión a las energías verdes en el país.

Las metas que estableció la Ley 27.191 fueron bastante ambiciosas. Para fines de 2017 preveía una matriz energética con un 8 % de fuentes renovables. Este objetivo no se cumplió. Para el año 2025, la meta es de 20 %. Es vox pópuli en el sector energético que si la Argentina no realiza un cambio abrupto no va a cumplir el objetivo central de la ley. La crisis económica desatada en el país a partir de 2018, a la que se agregó el cepo cambiario restaurado en septiembre de 2019, significó un duro golpe para este sector que demanda de una fuerte inversión de capital en el inicio de los proyectos y que prometió inversiones en alrededor de u$s 7000 millones mediante el programa Renovar, que consistió en una serie de licitaciones para la contratación de proyectos de generación de energía a partir de fuente eólica, solar, biogás, biomasa y pequeñas represas hidroeléctricas.

En los hechos, se firmaron contratos PPA (Power Purchase Agreement) a 20 años en dólares entre los adjudicatarios y Cammesa, la compañía que administra el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). En total, fueron 185 proyectos adjudicados en las cuatro rondas licitatorias del Renovar. Por el golpe de la crisis, hoy están divididos en tres grupos de proyectos.

 

El primer grupo son los que pudieron concretarse y están entregando energía limpia al sistema: equivalen a alrededor de 1000 de los 5000 MW totales adjudicados en el Renovar. En un segundo grupo se encuentran los proyectos en la etapa de ejecución de la obra: avanzan, pero con muchas complicaciones –están en etapa de construcción y para 2021 podrían estar operativos. Por último, hay un tercer grupo de proyectos que tienen serias dificultades porque se quedaron sin financiamiento cuando la macro entró en crisis y es muy probable que no se concreten nunca.

La pandemia por el Covid-19 llevó a la crisis económica del país a niveles todavía desconocidos y los proyectos de energía renovable no escapan a sus efectos. Por su parte, la energía contratada por los 19 proyectos bajo los contratos entre privados del Mater en todo 2020 fue de 525 MW. René Guzmán Vaca es presidente de la Cámara Eólica Argentina (CEA), que agrupa a las principales compañías que generan energía con el viento como Genneia, YPF Luz, AES, PAE y Central Puerto y a grandes proveedores como Vestas, Siemens, Goldwind, Nordex y Newsan. En dialogo con APERTURA, señala: “El principal inconveniente de los proyectos que están frenados o que nunca comenzaron tiene que ver con la falta de financiamiento. La coyuntura económica del país, sumado al impacto mundial de la pandemia, han generado un futuro incierto que pone en riesgo su ejecución”.

Por su parte, Marcelo Álvarez, representante argentino del Global Solar Council, creado en el marco del Acuerdo de París de 2015, y expresidente de la Cámara de Energías Renovables (Cader), explica que la crisis afectó sobre todo a proyectos que tenían distintas fuentes de financiamiento estructurado en distintas etapas y a los que se financiaron a corto plazo primero para después encarar un financiamiento a largo plazo: “El cambio de condiciones financieras en el mercado de capitales fue un fuerte impacto. Para algunos fue definitivo y para otros, al subir los costos, tuvieron que salir a buscar ga – rantías adicionales con cambios en la tasa de interés”.

Y agrega: “A mediados de 2019, cuando se verificó que iba a haber un cambio en la administración y, por lo tanto, de las reglas del juego y el mercado de capitales, los proyectos del Renovar que no tenían cerrado el financiamiento se ganaron un problema aún más serio que los que ya tenían”.

Teniendo en cuenta principalmente a los proyectos del Renovar y el Mater (también hay otras convocatorias más antiguas, pero sin tanto peso), en junio pasado la generación de energía renovable significó un 8 % respecto de las fuentes totales de energía, igualando a la nuclear. Las inversiones de estos proyectos suman más de u$s 4500 millones y crearon alrededor de 10.000 empleos. Según los últimos datos que publicó Cammesa, la potencia instalada de las energías renovables en junio fue de 3113 MW y estuvo conformada por: eólica 2098 MW; solar 459 MW; pequeñas represas hidroeléctricas 506 MW; biogás 48 MW; y biomasa 3 MW.

Un jugador que pisa fuerte en el mercado es Genneia, que aporta el 20 % de la energía renovable del país y más del 30 % de la eólica. Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de la empresa, subraya: “Evaluando la imagen integral de las energías renovables, se podría entender que en términos de inyección al sistema el desarrollo fue exitoso. El desafío que tenemos hoy frente a las expectativas de crecimiento está limitado por el contexto, como muchas otras industrias. Nos sobrevino la pandemia, con todas sus consecuencias. En nuestro caso, nos encontramos con la construcción de los parques eólicos Chubut Norte II y de Chubut III y IV junto a PAE bajo estrictas medidas de seguridad. Esperamos que ingresen a operación antes de fin de año”. Según Castagnino, la potencia instalada actual es de 40 GW, de las cuales 3 GW son de renovables.

El pico de la demanda se dio en febrero del 2018 con 26 GW. “Es decir, tenemos 40 % de reserva para cubrir nuestro pico máximo de demanda. Es cierto que una parte de la capacidad instalada es obsoleta, ineficiente y en algunos casos con emisiones de CO2 que deberían prohibirse, pero está claro que en un país con los reclamos que tiene la Argentina no parecería que haya necesidad de instalar nuevas capacidades de generación. Es tiempo para revisar la oferta de generación y planificar un sistema más eficiente en términos económicos y más limpio en término de emisiones”.

Para el ejecutivo, debería haber un programa de reconversión que haga salir del sistema la generación ineficiente y de alta emisión, permitiendo la instalación de nueva generación que permita cumplir con la ley y los compromisos internacionales asumidos. Y agrega: “El ritmo del desarrollo estará estrechamente ligado al contexto económico. La clave para un desarrollo sostenible no cambió: seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y acceso a líneas de transmisión en las regiones con mejor viento e irradiación solar”.

Martín Mandarano, CEO de YPF Luz, la firma impulsada por la compañía energética de bandera que lidera los proyectos entre privados del Mater, señala: “El programa Renovar ha sido una iniciativa que dio un impulso al desarrollo de proyectos renovables, a un tipo de generación eléctrica nueva para nuestro país en los últimos años. Entendemos que el futuro del sector se desarrollará más por el Mater. Con la incorporación de nuevas tecnologías se pudo ampliar la capacidad instalada con renovables que demostraron ser eficientes, sustentables y confiables y que se complementa perfectamente con la generación eficiente con gas natural para el sistema”. La compañía inaugurará en poco tiempo los parques eólicos Los Teros, de 175 MW (Azul, Buenos Aires) y Cañadón León de 122 MW (Santa Cruz).

Por su parte, Andrés Gismondi, Country manager de Vestas, una firma danesa proveedora de la industria de renovables a nivel mundial, remarca que el sector afronta un difícil contexto macroeconómico: “En los últimos meses también hemos tenido que gestionar los retos que trajo la pandemia. Puede ser un momento complicado, pero tenemos mucha confianza en que la apuesta del país por la transición energética es firme y a largo plazo”.

u$s 4500 millones suman las inversiones entre el Renovar y el Mater.

El ejecutivo de Vestas, una empresa que instaló en 2018 una fábrica de molinos eólicos en la localidad de Campana, subraya que “no tenemos perspectivas claras del mercado interno para el corto plazo, pero estamos en conversaciones con las autoridades para poder trabajar conjuntamente en medidas concretas que permitan dar continuidad al sector, en particular por haber desarrollado con mucho esfuerzo la cadena de valor local”.

El Gobierno actual, apremiado por la crisis económica y la pandemia, parece no tener como prioridad a las energías renovables. La gestión de Alberto Fernández degradó la Subsecretaría de Energías Renovables del anterior gobierno a una Dirección Nacional y está descartada cualquier convocatoria para contratar nueva generación. No hay necesidad de sumar más energía, aunque sí hay serias limitaciones en el transporte eléctrico, uno de los tantos temas que afrontan los proyectos de energía renovable. Lo poco que se sabe es que el Gobierno va a hacer un análisis “proyectos por proyecto” del programa Renovar para determinar, por ejemplo, el destino de los que fueron adjudicados pero no se llevaron a cabo.

Sobre este punto, Martín Brandi, Chief Operating Officer de PCR Renovables, una compañía que, entre otros, opera el Parque Eólico Bicentenario de 120 MW en Santa Cruz, remarca: “La Argentina demostró que tiene todos los recursos necesarios para el desarrollo de las renovables. Todos los actores cumplieron su papel para tener una importante cantidad de proyectos en operación. Hoy hay problemas en la asignación de la capacidad de transporte que dificultan la incorporación de nuevos proyectos. A pesar de existir capacidad de transporte disponible, está asignada a proyectos que no están en construcción”.

El Mater como perspectiva

Vaca Guzmán indica que el sector tiene muchas oportunidades de crecimiento, pero es necesario tener certidumbre sobre los contratos y compromisos de inversión asumidos por las empresas ya que son proyectos a largo plazo, con un horizonte a 20 años. “Por otro lado, es clave contar con acceso a financiamiento a un costo razonable, ya sea externo e interno, para poder encarar proyectos con capital intensivo como estos”, complementa.

Varios ejecutivos coinciden que el futuro en el corto y mediano plazo está en el Mater. “Es, en lo inmediato y también en el horizonte medio, el vector más realista para continuar desarrollando las energías renovables”, enfatiza Castagnino, de Genneia. En este sentido, Gismondi, de Vestas, describe las necesidades del sector para los próximos años: “Financiamiento competitivo de largo plazo, similares a los que se concretaron en los últimos años con multilaterales y agencias de crédito de exportación externos, porque es esencial para el sector contar con estabilidad, libertad cambiaria y transaccional para poder financiar y repagar los proyectos”.

20 % de energías renovables prevé la ley 27.191 para el año 2025.

También, el desarrollo de líneas de crédito locales que complementen el financiamiento externo e incentiven el riesgo de las empresas locales que se puedan integrar al mercado internacional. “Y continuar con la ampliación de las líneas de transporte de alta tensión que permitan evacuar nuevos proyectos en los sectores con mejores recursos, como es desde el sur de la provincia de Buenos Aires a toda la Patagonia”, agrega.

Mandarano, de YPF Luz, añade: “El crecimiento del sector va a requerir de acceso al financiamiento y un horizonte de proyección a largo plazo, así como el de otras fuentes de generación para que, de manera complementaria, puedan dar respuesta a la creciente demanda de energía eléctrica”.

El futuro

La renegociación de la deuda pública era un tema que preocupaba a los principales players. “En la medida que la Argentina resuelva el problema de la deuda se seguirán incorporando nuevos proyectos. El potencial en renovables es inmenso”, sostiene Brandi, de PCR. Lo importante del acuerdo es que abre las puertas al potencial de conseguir financiamiento en bancos del exterior, sobre todo de desarrollo y multilaterales, además de poder renegociar plazos en deudas ya tomadas o bonos emitidos por las empresas. Álvarez, del Global Solar Council, complementa: “El acuerdo por la deuda le da previsibilidad al mercado”.

Según Bloomberg New Economy Frum, la Argentina ocupa la séptima posición en el ranking de “atractividad” de energías renovables en mercados emergentes y figura entre los tres países con mayor potencial de desarrollo a nivel mundial en generación eólica y solar, las que más peso tienen. A pesar de esto, en estos momentos no hay expectativas en el mercado de nuevo parques de 30 o 40 molinos o grandes extensiones con miles de paneles fotovoltaicos.

Lo que se puede observar a futuro en el sector lo describe Castagnino: “Los planes de Genneia para 2021 vienen asociados a la investigación sobre el almacenamiento de las energías renovables (storage), lo cual permitirá una previsibilidad en el sistema para su uso a disposición de la necesidad de usuarios. Además, estamos participando de un consorcio colaborativo sobre hidrógeno, un proyecto que busca redactar una estrategia de desarrollo de esta fuente alternativa de energía e investigar toda su cadena de valor”.

 

 

La versión original de esta nota se publicó en el número 321 de Revista Apertura.

 

 

 

Fuente: Cronista