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La empresa estatal saudí sufre los efectos del coronavirus y de la disputa con Rusia sobre el valor de los barriles de crudo. Según informó, los beneficios culminaron en u$s6.600 millones, una fuerte caída respecto a los u$s24.700 millones de igual período de 2019.

Las ganancias de la petrolera estatal saudí Aramco se contrajeron un 73%, en el segundo trimestre del año, alcanzando los u$s6.600 millones, por los efectos de la disputa de precios entre saudíes y rusos y las consecuencias de la pandemia sobre la demanda mundial.

El beneficio trimestral contrasta con el mismo periodo del año previo, cuando obtuvo unos u$s24.700 millones y algunas agencias crediticias la situaban como la empresa con más ganancias del mundo, según informó este domingo la agencia EFE.

En el primer semestre de 2020, el gigante petrolero logró un beneficio neto de 23.200 millones de dólares, un 49,5 % menos que los 46.900 millones que tuvo en los primeros seis meses de 2019, informó este domingo la compañía en un comunicado.

El flujo de caja de las actividades de explotación se situó en los u$s12.300 millones en el segundo trimestre y en los u$s34.800 millones en los primeros seis meses del año, mientra que el flujo de caja libre fue de u$s6.100 millones y de u$s21.100 millones, respectivamente.

Pese al impacto parcial la petrolera mantiene el dividendo trimestral de u$s18.750 millones que pagará en el tercer tramo del año.

Aramco salió a la Bolsa de Riad (Tadawul) por primera vez el pasado diciembre y en las semanas anteriores había vendido 3.000 millones de acciones o el 1,5 % de su participación, un debut que superó las expectativas pero que con la posterior crisis del petróleo la llevó a fluctuar también a la baja.

Los gastos de capital se situaron en los u$s6.200 millones en el segundo trimestre de 2020 y en u$s13.600 millones en el semestre entero, con expectativas de que éstos se mantengan este año entre los u$s25.000 y los u$s30.000 millones.

El costo del barril cayó a mínimos no vistos en décadas al disminuir la demanda de crudo durante la pandemia del coronavirus, exacerbándose con la guerra de precios desatada en marzo entre Rusia y Arabia Saudí, lo que hizo precipitarse a los ingresos de la mayor petrolera del mundo.

A finales de abril los países de la OPEP+ (alianza de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y diez Estados no miembros) alcanzaron un acuerdo para recortar 9,7 millones de barriles diarios (mbd).

A ello se sumó el anuncio a mediados de mayo de una reducción “voluntaria” adicional de un millón de barriles a partir de junio en la producción de Aramco, la última pieza de un rompecabezas que ha reconocido en parte el propio presidente de Aramco, Amin Nasser.

“Los fuertes vientos en contra por la caída de la demanda y los bajos precios del petróleo se reflejan en nuestros resultados del segundo trimestre”, dijo el también director ejecutivo de la petrolera, según la nota.

“Estamos viendo una recuperación parcial en los mercados energéticos según los países del mundo dan pasos para levantar las restricciones y reiniciar los mercados”, concluyó el presidente y director ejecutivo.

Fuente: Ambito