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FOTO DE ARCHIVO: Vista general del parque eólico marino Walney Extension operado por Orsted frente a la costa de Blackpool, Reino Unido, el 5 de septiembre de 2018. REUTERS/Phil Noble

La energía renovable ha ocupado una cuota récord de la producción mundial de electricidad desde el inicio de la pandemia de coronavirus, según un análisis de los datos realizado por Reuters, lo que sugiere que la transición para dejar de utilizar combustibles fósiles contaminantes podría acelerarse en los próximos años.

Los defensores de las fuentes de energía tradicionales han argumentado durante mucho tiempo que no se puede confiar en que las de energía limpia, como los parques solares y eólicos, que dependen de las variables condiciones meteorológicas, proporcionen un suministro constante de electricidad a unas redes nacionales que fueron diseñadas para funcionar en tándem con el carbón y el gas, generadores más fiables de energía.

Sin embargo, los últimos tres meses han demostrado que la energía renovable se ha vuelto más fiable, según los expertos del sector, ya que representa más de la mitad de la producción en algunos países europeos, mientras que los operadores de la red han comprobado que pueden gestionar con éxito mayores dosis de flujos de energía fluctuantes.

“Ha sido una verdadera prueba de la resistencia de las redes, y sabemos que lo han superado porque las luces se mantuvieron encendidas”, dijo Rory McCarthy, analista principal de almacenamiento de energía de la consultora Wood Mackenzie.

“Tal vez esto dará confianza a los Gobiernos y a las autoridades que se mostraban recelosas, para que sean más ambiciosos en cuanto a la cantidad de renovables en la red”.

Sin embargo, antes de que los Gobiernos tomen decisiones basadas en experiencias recientes, tendrán que responder a algunos interrogantes, según Michelle Manook, directora ejecutiva de la Asociación Mundial del Carbón, un grupo de presión del sector.

Por ejemplo, existe la incertidumbre de cómo se las arreglaría el sistema en pleno invierno, con menos sol, o cómo se las apañará cuando la economía se recupere y la demanda se acelere.

“Lo que parece poco conocido o entendido es que un sistema de generación de electricidad libre de carbono basado totalmente en renovables (…) no es alcanzable en la actualidad”, dijo Manook a Reuters.

El aumento de la cuota de la energía eólica y solar se produjo por una serie de grandes contratiempos: la crisis sanitaria ha llevado al mundo a la recesión, reduciendo el uso de la electricidad en más de una quinta parte en algunos países, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), con sede en París.

La mayoría de los operadores de la red se dirigieron automáticamente a los suministros de energía más baratos para satisfacer una demanda decreciente. Las energías eólica y solar cuestan muy poco para su generación una vez construidas las instalaciones y a menudo reciben el respaldo estatal, tanto en subsidios como en pedidos. Como resultado, las fuentes de combustible fósil, más caras, fueron las primeras en salir del sistema.

RÉCORD EN EUROPA

Según datos del grupo finlandés de tecnología energética Wartsila, recopilados de los operadores de las redes eléctricas de Europa, las energías renovables generaron un promedio del 44% de la energía en el bloque de 27 naciones y en el Reino Unido de abril a junio, cuando muchos países estaban confinados, frente al 37,2% en el mismo período del año pasado. Hubo picos diarios de hasta el 53%.

El país líder fue Austria, donde las energías renovables alcanzaron un promedio del 93%, frente al 91% anterior, gracias en gran parte a la energía hidroeléctrica. En Portugal, la cuota de energía renovable aumentó del 49% al 67%, mientras que en la mayor economía de Europa, Alemania, el promedio fue del 54%, frente al 47,5% anterior.

“Estamos viendo cifras que no esperábamos ver hasta dentro de 10 años”, dijo Matti Rautkivi, director de estrategia y desarrollo de negocios de Wartsila.

El aumento de la proporción de energías renovables es esencial si la Unión Europea quiere alcanzar sus objetivos climáticos y energéticos y reducir las nocivas emisiones de gases de efecto invernadero, culpables del cambio climático.

El objetivo de la UE es satisfacer el 32% de sus necesidades energéticas, incluido el transporte, con fuentes renovables para 2030, pero estos objetivos se revisarán a finales de este año.

“Es alentador que la penetración de las energías renovables haya aumentado”, dijo a Reuters la comisaria de Energía de la UE, Kadri Simson.

“Actualmente estamos evaluando el impacto de los objetivos climáticos más ambiciosos para 2030 y diferentes escenarios para llegar a ellos, incluyendo el papel de las renovables”, dijo.

La británica National Grid (LON:NG) se ha fijado el objetivo de ser capaz de operar un sistema eléctrico completamente libre de carbono para el año 2025, que según la empresa sería el primero del mundo. El confinamiento por el coronavirus proporcionó una prueba anticipada, ya que las renovables alcanzaron un pico de 67,5% de la electricidad en mayo. El país también estuvo sin energía de carbón durante 67 días desde el 10 de abril hasta el 16 de junio, el tramo más largo desde 1882.

Aunque la energía limpia es cada vez más accesible, almacenarla y asegurar un suministro sin problemas sigue siendo muy complicado. Los vientos decaen, las nubes cubren el sol, o, por el contrario, pueden soplar vendavales en días soleados.

La red gestionó las fluctuaciones confiando, en parte, en una herramienta llamada “respuesta del lado de la demanda” (DSR), según Julian Leslie, jefe de redes de National Grid Electricity System Operator (ESO).

La DSR pide a los usuarios que programen su consumo para que coincida con la generación de energía, algo que puede aliviar la presión sobre la red y reducir los costes para los consumidores.

Dan Tonkin, que dirige las operaciones de la Cornish Ice Company, una empresa que suministra hielo para la industria pesquera en el suroeste de Reino Unido, ha sido uno de los beneficiarios de este sistema. Dice que recibió correos electrónicos de los gestores de la red como parte de una prueba en la que le indicaban los mejores momentos para utilizar su maquinaria de alto consumo energético, cuando había abundante suministro y los precios eran baratos.

“Por ejemplo, me decían que al día siguiente querían que funcionara al 100%, lo que significa que puedo operar prácticamente gratis”, dijo.

ALMACENANDO LA LUZ DEL SOL

Un sistema similar está en vigor en la India, donde en 2017 las autoridades comenzaron a pedir a los agricultores de algunas regiones que regaran los campos durante el día para aprovechar una mayor producción solar y eólica, según dijo un responsable del Ministerio de Energía en Nueva Delhi.

Anteriormente se los alentaba a irrigar a altas horas de la noche o al atardecer para preservar el suministro de energía durante el día para otras industrias.

Como en otras partes del mundo, la cuota de energía renovable en el mercado de electricidad de la India subió durante el cierre por la pandemia de COVID-19, alcanzando un récord del 30,9% en la semana del 15 de junio, frente al 17,9% de mediados de marzo, según la AIE.

Aunque el sistema británico de DSR de alinear la generación de energía con el consumo proporciona cierto desahogo para las redes, no es la panacea.

National Grid ha tenido que recurrir regularmente a las llamadas “restricciones” (“curtailments”), pagando a los productores de energía para que paren cuando el suministro de electricidad es demasiado alto y se corre el riesgo de perturbar la operativa.

La empresa ha dicho que prevé pagar 826 millones de libras (1.000 millones de dólares) en diversos costes de mayo a agosto, más del doble que en el mismo período del año pasado. No dio un desglose, pero dijo que las restricciones constituían una “proporción significativa” de dicha cifra.

Jorge Pikunic, director general de soluciones de negocios en la empresa británica Centrica Plc (LON:CNA), considera un problema esos costes. “La solución para equilibrar el sistema del futuro no reside en las restricciones”, dijo. “En su lugar, deberíamos (…) fomentar el uso de tecnologías flexibles como el DSR y el almacenamiento”.

Estados Unidos es líder mundial en almacenamiento, sobre todo en tecnología de baterías, y algunas empresas están invirtiendo mucho en el sector.

Las energías renovables, incluyendo la hidráulica, la eólica y la solar, proporcionaron el 23% de la electricidad de EEUU durante el confinamiento de abril, frente al 17% en el mismo período de 2019, según los últimos datos de la Administración de Información Energética de EEUU (EIA). La cuota máxima se elevó a casi el 80% en partes del ventoso interior del país.

La Administración del presidente Donald Trump ha advertido que un aumento demasiado grande del uso de energías renovables en la red reducirá su resistencia a las perturbaciones relacionadas con el clima. Dice que las plantas de carbón cumplen un papel crucial en la fiabilidad porque pueden almacenar grandes cantidades de combustible en las centrales.

Con el fin de abordar este problema al menos parcialmente, California, que tiene la mayor capacidad solar instalada de todos los estados de Estados Unidos, tiene la esperanza de cuadruplicar con creces la capacidad de sus baterías para finales de año, hasta algo más de 900 megavatios.

Anne Gonzales, portavoz del Operador Independiente de Sistemas de California, que mantiene la red del estado, dice que las instalaciones de baterías normalmente se colocan junto a las plantas solares y pueden utilizarse para extender la producción de los emplazamientos más allá del atardecer.

En su afán por fomentar el desarrollo de la tecnología de baterías, el Gobierno británico dijo el 14 de julio que iba a reducir la burocracia y a flexibilizar las normas de planificación para facilitar el lanzamiento de proyectos de almacenamiento de energía a gran escala.

Ben Backwell, director general del Consejo Mundial de Energía Eólica, una asociación comercial con sede en Bruselas, dijo que los Gobiernos tendrán que introducir una serie de iniciativas de este tipo si quieren aprovechar las experiencias recientes e impulsar aún más la energía renovable.

“Dependiendo de la rapidez con que se reactive la demanda, esperamos que los combustibles fósiles existentes vuelvan al mercado y que la proporción de renovables vuelva a niveles más cercanos a los anteriores a la pandemia, a menos que haya cambios en las normativas”, dijo.

(Información de Susanna Twidale, información adicional de Sudarshan Varadhan en Chennai, Nichola Groom en Los Ángeles, Kate Abnett en Bruselas, Agnieszka Barteczko en Varsovia y Jane Chung en Seúl; editado por Richard Valdmanis y Crispian Balmer; traducido por Tomás Cobos)

 

 

Fuente: Investing