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El ex ministro de Energía dijo que el petróleo por debajo de u$s50 afecta las inversiones. Alertó por un atraso en los impuestos, lo que demoraría una baja de combustibles.

El ex ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, consideró factible que en los próximos días se empiece a hablar de un “barril criollo”, de forma de aislar a la Argentina de lo que pasa en el mercado petrolero mundial, y juzgó que “se podría demorar” una eventual baja en el precio de los combustibles.

Aranguren dijo, en declaraciones a radio Mitre, que las compañías petroleras, las provincias productoras y los sindicatos podrían proponer un precio de referencia local para el barril de crudo nacional.

El denominado “barril criollo” funcionó entre 2007 y 2015 como precio sostén para evitar que una cotización por debajo de los u$s50 afectara las inversiones de las compañías que operan en el país. De todos modos, el ex ministro opinó: “Es preferible que un país acomode sus precios a las variaciones internacionales y no se despegue, porque si no vamos a tener situaciones de descalce: cuando el precio está alto lo queremos tener bajo, y cuando está bajo lo queremos alto para proteger la inversión”.

Aranguren recordó, por otra parte, que el año pasado y principios de este no se actualizó impuesto sobre los combustibles líquidos, que por ley debe ajustarse en forma trimestral. “El atraso es de un 23% y tiene un impacto en el precio de la nafta súper de 6,6% y en el gasoil grado 2 de 4,4%; si este nivel de precios (del petróleo ) se consolida, alguien podría estar especulando con que el impuesto aumente y lo que podría ser una baja (interna de los combustibles) podría demorarse”.

Según evaluó, pueden ocurrir las dos cosas: “Bajar el precio y aumentar la recaudación”.

El ex ministro advirtió, sin embargo, que si baja el precio de las naftas “los refinadores le van a pagar menos a los productores de crudo y ahí empieza el conflicto de si se pueden sostener las inversiones, que ya estaban retrasadas o postergadas debido a la falta de certidumbre sobre la política hidrocarburífera”.

Aranguren destacó además que bajar los precios en los surtidores “hundiría aún más” la cotización de las acciones de YPF, que la semana pasada tocaron los niveles más bajos desde 2002, con el fin de la convertibilidad, y de 2012, cuando la empresa fue expropiada a Repsol.

Fuente: Ambito