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De profundizarse la crisis en el Golfo Pérsico un alza en los valores internacionales del petróleo sería inevitable. Sin embargo, la empresa saqueada por el chavismo no está a la altura para sacar rédito de la delicada situación

PDVSA está ante una oportunidad histórica. Sin embargo, la corrupción que la empapa y el bajo nivel de producción atentan contra la joya opaca de Venezuela

El pasado 14 de septiembre las alarmas sonaron no sólo en las refinerías del gigante saudí Aramco. Se había producido un ataque aéreo -con drones y misiles- en las plantas de Abqaiq y Khurais que los rebeldes hutíes de Yemen -bajo la supervisión y asistenia de Irán- se habían atribuido. La agresión puso en jaque la producción temporal de petróleo del reino así como también el suministro y comercialización del hidrocarburo. Pero además desestabilizó el precario balance de fuerzas en el Golfo Pérsico.

Esas horas de confusión y caos en la industria generaron dos reacciones inmediatas: la primera fue la condena mundial y la sospecha inequívoca de que Teherán había estado detrás de los atentados simultáneos. La otra: la abrupta subida en los precios del crudo con la que respondieron los mercados internacionales. El temor por una escalada en las embestidas -como en 1991- hacía temer que un enfrentamiento armado de proporciones generara un desabastecimiento a nivel global. De inmediato el gobierno de los Estados Unidos intentó calmar las aguas: autorizó el uso de sus reservas estratégicas para hacer frente a la crisis, un poco de aire para intentar hacer frente a la histeria generalizada de las bolsas.

El alza en los valores esperanzó a algunos despistados en América Latina. Más precisamente en Venezuela, el país con la mayor reserva de petróleo del mundo: 300.000 millones de barriles, de acuerdo a diversos informes estadísticos. Luego, Arabia Saudita (260.000 millones, unos 25 trillones de dólares), la nación atacada por el aliado de Caracas. En tercer lugar en el ranking se ubica Canadá (170.000 millones). ¿Está el régimen chavista ante una oportunidad para salir del drama humanitario en el que sumergió a su población? Sí. ¿Podrá sacar rédito de la delicada situación en Medio Oriente si la tendencia alcista se renovara? Todo indica que la respuesta es una: no.

En los últimos días las tensiones se mantuvieron. El canciller saudí Ibrahim Al-Assaf dijo ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que la agresión de Irán había sido “vil y cobarde”. “Los últimos ataques y agresiones han expuesto al régimen iraní ante todo el mundo; estamos tratando con un sistema rebelde y terrorista que continúa amenazando la paz y la seguridad internacionales. Los conocemos desde hace 40 años. Es bueno nada más que en planear explosiones, destrucción y asesinatos, no solo en nuestra región sino también en todo el mundo”, señaló el ministro del reino. La denuncia coincidió con el apoyo que la Casa Blanca anunció el pasado jueves: enviará soldados, una batería antimisiles Patriot y radares a su aliado en el Golfo.

La advertencia sobre otra posible suba la hace el académico Jim Krane, periodista galardonado, experto en el sector y autor de los libros Energy Kingdoms (Reinos de Energía) y City of Gold: Dubai and the Dream of Capitalism (Ciudad de Oro: Dubai y el Sueño del Capitalismo). “Hay una pequeña cantidad disponible en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en este momento. Algunos de ellos podrían aumentar ligeramente la producción. El corte de Arabia Saudita ahora es de solo 1.5 millones de barriles por día, y los mercados ya están sobre abastecidos”, describe el escenario el especialista que vivió durante años en el área de conflicto.

De acuerdo a Krane la fragilidad persiste así como también lo hace la amenaza latente de nuevos ataques y ascenso en los valores. “Sigue existiendo un problema importante para los mercados mundiales de crudo. Arabia Saudita ha perdido su importante capacidad de producción extra. Eso significa que si vemos otro ataque, o cualquier evento que desconecte más la producción de petróleo, podríamos ver una escasez real y un aumento importante de los precios. El mercado del petróleo esencialmente ha perdido su amortiguador. Si vemos otra interrupción antes de que Arabia Saudita pueda recuperar su capacidad de producción, las cosas podrían ponerse interesantes”, explicó a Infobae.

PDVSA, la empresa estatal que durante años sirvió de base para que el Socialismo del Siglo XXI sobreviviera, ya no es lo que era en tiempos dorados. Uno de sus soldados mejor capacitados en esa época de vacas gordas fue Rafael Ramírez, muy estrecho a Hugo Chávez y hoy en la lista negra del dictador Nicolás MaduroRamírez hizo funcionar a toda máquina a la petrolera. Eran épocas en que el barril superaba los 100 dólares. Dinero sobraba. Y la fiesta parecía eterna e indestructible.

Hoy, esa farra de oro negro parece lejana. Aún si el hidrocarburo se disparara a índices de gloria chavista por un choque más directo en el Golfo Pérsico. La compañía es una sombra de lo que supo ser. Actualmente está en alrededor de los 600 mil barriles diarios de acuerdo a S&P Global. Recuperar su plena marcha de 3 millones de barriles diarios demandaría una década a pleno funcionamiento. Además algo poco probable teniendo en cuenta el escenario actual: 150 mil millones de dólares de inversión. ¿Qué corporación privada arriesgaría su capital dejándolo en manos de Maduro? Las rusas y chinas que lo hacen están alejadísimos de esos números y con objetivos más cortoplacistas.

Francisco Monaldi del Baker Institute de la Universidad Rice-uno de los centros de estudios petrolíferos más importantes del planeta con sede en Houston– se detuvo a describir el frágil presente de la industria y en especial de una devastada PDVSA. Pero sobre todo, de la oportunidad perdida: “Si tuviera la capacidad de hace 10 años le ingresarían unos 35 mil millones de dólares más por año”, calculó el especialista y profesor invitado en Harvard.

– Luego del ataque a las refinerías de Abqaiq y Khurais, en Arabia Saudita, los precios del petróleo ascendieron como era de esperar. Todo hace suponer que la tensión se mantendrá durante un tiempo. Para las naciones productoras una alza en los valores del barril suele ser “buena noticia”. ¿Qué países estarán en condiciones de “aprovechar” esta situación teniendo en cuenta sus capacidades?

– El precio baja y está sólo tres dólares por encima que antes de los ataques, lo que indica que las preocupaciones sobre la economía mundial ha compensado parcialmente el incremento del riesgo de suministro. Pero asumiendo que los precios se mantengan a niveles superiores debido a la reducción en el suministro saudí, los países más beneficiados serían los que pueden subir la producción como Kuwait, Emiratos y Estados Unidos. Los dos primeros tienen capacidad ociosa y en Estados Unidos el shale o lutitas se puede incrementar rápidamente con perforación de nuevos pozos. Irán tiene capacidad ociosa pero no se puede beneficiar por las sanciones. Los demás países exportadores netos se benefician del precio pero no pueden incrementar la producción en el corto plazo.

– En términos económicos, ¿cuántos millones de dólares pierde PDVSA por no estar su producción en completo funcionamiento?

– Si PDVSA tuviera la capacidad de producción de hace 10 años (y si no estuviera sujeta a sanciones), estaría exportando unos 2.5 millones de barriles de petróleo en vez de 600 mil barriles por día que exporta hoy, de manera que le ingresarían unos $35 mil millones de dólares más por año.

– ¿Cuáles son los factores que hacen de PDVSA una empresa deficitaria en términos de productividad?

– Son muchos factores acumulados: la falta de recursos humanos, inicialmente por los despidos en 2003 de 20 mil trabajadores y más recientemente por los bajos sueldos, la falta de inversión pública por el exceso de extracción de recursos por parte del estado, y de inversión privada por los riesgos de operar en Venezuela, luego la corrupción masiva y los robos de equipos. Todo eso redujo brutalmente la inversión y la eficiencia.

– ¿Cuánto tiempo deberá pasar para que PDVSA pueda normalizar su estado?

– Se requiere al menos una década y una inversión de unos 120 mil millones de dólares para recuperar los niveles de producción de una década atrás.

En las últimas horas, Maduro visitó a uno de sus aliados más solícitos. Viajó a Rusia para mantener encendida la llama de esa relación dispar. Anunció apoyo militar del Kremlin. Es lo único que le preocupa mientras esos mismos socios se hacen con los recursos naturales y el mundo entero le da la espalda.

Fuente: Infobae