z.system

El marco laboral, fiscal, económico y financiero son, sin dudas, los grandes escollos que hoy debe sortear el emprendedor.

Conozco innumerables personas con ideas geniales, a las cuales motivo para que las lleven a cabo, pero al fin y al cabo, terminan en un sueño, que algún día funciona en manos de otro, otro que se animó a llevar a la práctica sus sueños. Ser emprendedor no es ser dueño de una Pyme, es construir en donde antes no había nada, la increíble función económica del creador de valor, que se pone sobre sus hombros generar crecimiento, involucrando su vida, y a veces hasta su salud.

El emprendedor, que puede ser que emprenda por decisión propia, pero muchas veces lo hace desde la necesidad, debe ser tenido en cuenta por nuestro sistema económico, como lo es hoy por numerosas legislaciones de países modernos, que lo consideran un actor valioso. En nuestro caso, este Gobierno ha intentado, aun de modo tibio con una ley de apoyo al capital emprendedor facilitarle las cosas, si bien esas medidas llegan a una parte de los emprendedores, sus efectos aún son limitados en los maás pequeños.

Hace ya mas de diez años, que doy charlas en INICIA vinculadas a impuestos para emprendedores, intento hacer la clase lo más divertida que puedo, objetivo que se cumple, pero sé que al final de la misma, los asistentes se retiran algo desmotivados, cuando ven que a futuro solo los esperan complejidades, de un estado más preocupado en evitar que le hagan trampa, que en ayudar al emprendedor y propugnar a libre y rápida circulación de riqueza, y cambio de manos de los bienes.

Cuando hablamos de los distintos regímenes existentes para operar de modo formal, la cantidad de formalidades a cumplir, con el domicilio, la UIF, la AFIP, las agencias provinciales, los municipios, la innumerable cantidad de “socios” que no aportan nada pero se amontonan a la espera de que se genere valor que les pueda redituar, el emprendedor se desanima. Se desanima además por las multas, por que se olvida de pagar una cuota de algo y se encuentra por primera vez con un embargo, porque se la hacen difícil y se la hacen cara.

Creo, que este gobierno debió hacer más por el emprendedor, me consta que lo intentó porque fui llamado a asesorar puntualmente sobre estos temas, pero siempre encontramos en la necesidad de recaudación para cubrir el enorme gasto público, y el miedo a las trampas de los contribuyentes, impedimentos para que estas normas prosperen.

Por otro lado, el emprendedor que contrata personal, tiene que estar muy seguro de generar un alto valor agregado, algo que se desconoce al inicio de un negocio, porque las normas laborales son enemigas mortales. Primero porque el impuesto al trabajo es de los más altos en el mundo, pero mucho más grave es el sistema de protección contra el despido de nuestras normas laborales. Si el emprendedor fracasa los empleados que en muchos casos son personas que económicamente son muy parecidas a él, se transforman socios que de la mano de un abogado arman una demanda por cifras siderales. El emprendedor debe afrontar todo este abanico de desatinos, como si fuera una gran empresa pero no lo es, con lo cual termina perdiéndolo todo. El marco laboral, fiscal, económico y financiero son, sin dudas, los grandes escollos que hoy debe sortear el emprendedor.

Es en este contexto, con una economía de destino incierto, sin acceso al mercado financiero, con fiscos y normas laborales al asecho, el emprendedor se levanta cada mañana, y sin más sale a trabajar, genera valor, empleo y soluciones, dejando todo en la cancha. Es tiempo de darle un marco propio, desde lo laboral y lo fiscal, es tiempo de decirle gracias.

(*) Profesor en el programa Empresas del Mañana (INICIA) y Director en Estudio Ghirardotti & Ghirardotti.

Fuente: Ambito