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El tráfico colapsado es un problema mundial. Ya están ensayando soluciones. Desde scooters eléctricos hasta vehículos urbanos que puedan volar.

Cada vez somos más. En 1980 éramos unas 3.500 millones de personas desparramadas por el mundo, pero en pocos años seremos más del doble, unas 9 mil millones. La mayoría de las mega ciudades están colapsadas y una de las consecuencias directas es la congestión del tránsito, que siempre ranquea al tope de los principales problemas urbanos. Según un estudio de Citroën, los argentinos pasan durante toda su vida un promedio de 4 años y 3 meses dentro del auto. Y se estima que al año perdemos entre 60 y 100 horas atrapados en el tránsito sin poder hacer nada más que estar sentados al volante. Y cada vez manejamos más horas. En los Estados Unidos, los kilómetros recorridos por persona aumentaron un 40 por ciento entre 1990 y 2010.

En los últimos años se avanzó en distintas alternativas para empezar a mejorar ese panorama. El objetivo de las políticas en torno a lo que ahora se llama “movilidad urbana” es desalentar el uso del auto e incentivar el uso de transportes públicos para desplazarse por la ciudad. Por eso hay carriles exclusivos para colectivos (acá el Metrobus, inspirado en el Transmilenio de Bogotá) o autopistas, en los Estados Unidos, con carriles rápidos para autos que van con dos o más personas. Una de las tendencias principales es la de compartir el auto (car sharing, en inglés) con desconocidos o vecinos que van hacia el mismo lugar. De esa forma se dividen los gastos de nafta y peajes. La opción Pool de Uber es otro ejemplo: genera viajes compartidos entre personas que van hacia lugares cercanos y divide los gastos del viaje entre cada pasajero. Ya funciona en doce ciudades, incluida Buenos Aires. En San Pablo, más del 30 por ciento de los viajes de Uber ya son bajo esta modalidad.

Y así llegamos a otra tendencia: alquilar autos para ir de un destino al otro y compartirlos para que los usen otros. Se pueden pagar por horas de uso o mediante una tarifa fija mensual, como un abono a Netflix. De esta manera, subimos a un auto estacionado en la calle (se abre con la app del celular) y manejamos de casa al trabajo, lo estacionamos y nos vamos. Al rato, otra persona usará ese mismo auto para ir hacia su destino. En Buenos Aires ya funciona la empresa Awto (de origen chilena), que tiene autos en más de 60 puntos de la ciudad, entre universidades, shoppings, aeropuertos y estacionamientos. Se paga con tarjeta de crédito asociada a la aplicación del celular y cuesta entre $7 y $10 el minuto, según el modelo de auto que se elija. “Queremos llegar a tener 500 autos en los próximos cuatro años y el cambio repercutirá positivamente en el tránsito de la ciudad”, se entusiasma Mariano Segarra, gerente general de Awto en la Argentina.

El negocio de la micromovilidad crece. En China, Estados Unidos y Europa alcanzará los US$ 500 mil millones en 2030.

Ciento treinta y cuatro años después del primer auto a motor conducido por el ingeniero alemán Karl Benz en 1885, estamos presenciando el fin del automóvil tal como lo conocimos. Los expertos aseguran que cambiará más en los próximos diez años que en los últimos cien.

Micromovilidad

Uno de los problemas que generó el aumento del transporte público es el traslado desde y hacia la parada del colectivo, tren o subte. El tramo llamado primera o última milla. Para eso, las ciudades fueron encontrando soluciones de “micromovilidad”: vehículos pequeños y portátiles para una sola persona. Estos son, sobre todo, bicicletas comunes y eléctricas (e-bikes), pero también monopatines, scooters y patinetas. En los últimos cinco años el crecimiento de estas alternativas fue exponencial. Son soluciones económicas, fáciles de usar y no contaminan el medio ambiente. Tampoco tienen costo de mantenimiento ni de patente, ni pagan estacionamiento. Todas las alternativas funcionan con cerraduras inteligentes que se destraban mediante aplicaciones para el celular y códigos QR.

El negocio alrededor de la micromovilidad se agranda mes a mes y ya hay varias empresas interesadas. En China, Estados Unidos y Europa alcanzaría los 500 mil millones de dólares en 2030, según la consultora McKinsey. Por eso, las grandes como Google y Uber invirtieron en el rubro para aprovechar la tendencia. Sólo en París hay doce operadores de scooters eléctricos (más que en todo Estados Unidos), que suman unas 20 mil unidades.

Micromovilidad. Los scooters eléctricos son una alternativa para distancias cortas en las grandes ciudades.

Micromovilidad. Los scooters eléctricos son una alternativa para distancias cortas en las grandes ciudades.

Los habitantes de la capital francesa ya exigen regular el tema porque es un descontrol de monopatines por las calles y la alcaldesa Anne Hidalgo prometió solucionar el problema. “Necesitamos orden y reglas para garantizar la seguridad vial y para calmar las calles y veredas de nuestra ciudad”, dijo Hidalgo por Twitter.

Lime-S es una empresa norteamericana de bicicletas y monopatines eléctricos compartidos que se convirtió en un “unicornio” porque está valorada en más de mil millones de dólares. La velocidad máxima de los vehículos es de 24 kilómetros por hora y la batería de litio (que se carga en cualquier enchufe) dura hasta 50 kilómetros de distancia. Opera en más de 20 países, incluso Colombia, Uruguay y Chile. En una encuesta entre los usuarios de Santiago, el 50 por ciento dijo que el scooter eléctrico les ahorraba hasta 10 minutos por día y el 30 por ciento reemplazó su auto para ir y venir a sus trabajos.

El auto se transforma. ¿Autos voladores? El sueño de varias generaciones ya no es una idea loca y lejana.

Hay otras empresas similares como Bird, car2go, Zity, Mobike y eCooltra. Hasta el velocista Usain Bolt invirtió en el rubro con scooters electrónicos que llevan su apellido. Y desde mayo la empresa mexicana GRIN ya tiene monopatines eléctricos en algunos barrios de Buenos Aires, como Palermo y Recoleta. Por ahora el servicio funciona hasta las siete de la tarde y cuesta 8 pesos el minuto. También Philco acaba de lanzar sus dos primeros modelos de bici eléctrica, que van desde 40 mil a 60 mil pesos, según las prestaciones. Motomel y otras firmas locales ya preparan el lanzamiento de sus versiones eléctricas para competir en el nuevo rubro.

Awto: Es un auto que se alquila a través de una app. Se puede compartir y ayuda a que circulen menos vehículos.

Awto: Es un auto que se alquila a través de una app. Se puede compartir y ayuda a que circulen menos vehículos.

En nuestro país se venden un millón de bicicletas tradicionales por año. “Se convirtió en una opción porque la gente la adoptó en vida cotidiana”, explica Paula Bisiau, subsecretaria de Movilidad Sustentable y Segura del gobierno porteño. Y agrega: “El principal cambio es cultural. De a poco y con una política sostenida, está dando resultados. Ese es el verdadero éxito de una política pública: tener visión de futuro, generar las condiciones necesarias para que sea posible, animarse a moverse distinto y hacerlo en relación con toda la comunidad”.

Las cifras son categóricas: mientras que en 2009 los viajes en bici representaban el 0,4% del total, hoy se estima alcanzan el 4% de todos los trayectos diarios. Las bicisendas cuentan con 230 kilómetros, 396 estaciones y casi 4 mil bicicletas disponibles las 24 horas los siete días de la semana.

A volar

Dentro de muy pocos años, veremos más autos eléctricos y autónomos. Según un informe de Boston Consulting Group, en 2030 habrá más de 5 millones de autos autónomos sin conductores humanos. El negocio es muy grande. Por eso, las principales automotrices ya realizaron acuerdos con las empresas tecnológicas como Uber, Tesla, Google (Waymo) e incluso Apple para avanzar en conjunto con distintos proyectos.

“Lo más disruptivo de la inteligencia artificial no son los robots, son los autos”, dijo en su momento Michael Hirsh, el director de Mobileye, una empresa de Israel de sistemas de visión para coches autónomos que trabajó para Tesla y BMW.

Nuro es una vuelta de tuerca a los vehículos autónomos: funciona como supermercado ambulante.

Nuro es una vuelta de tuerca a los vehículos autónomos: funciona como supermercado ambulante.

En 2016, el entonces presidente estadounidense Barack Obama destinó 4 mil millones de dólares para financiar iniciativas que aceleren el desarrollo de estas tecnologías. El auto autónomo es una realidad y su aplicación en las ciudades no depende tanto de la tecnología sino de una cuestión cultural. Todavía en las calles circulan los autos convencionales con personas al volante. La transición no será sencilla.

El auto se transforma. ¿Autos voladores? El sueño de varias generaciones ya no es una idea loca y lejana. El fabricante de aviones Airbus trabaja en el diseño de un coche volador, el proyecto Vahana.

El grupo chino Geely anunció a fines de 2017 la compra de Terrafugia, una de las empresas con más experiencia en el sector (fundada en 2006). El objetivo es poner un auto en el aire en 2023. El modelo TF-X ya es capaz de despegar y aterrizar en posición vertical.

Uber acaba de anunciar en Washington que, para el año que viene, ya tendrá pruebas reales de su servicio Air en Los Angeles y Dallas. Se trata de una especie de helicóptero con capacidad para cuatro personas diseñado por la empresa aeroespacial francesa Safran. Los viajes compartidos, prometieron, serán de unos 20 minutos en promedio y muchos más baratos que el alquiler de un helicóptero convencional.

Las ciudades buscan resolver uno de sus principales problemas. ¿La solución definitiva, como en las películas de ciencia ficción, será por arriba?

Fuente: Clarín